Dieta para mujeres embarazadas con diabetes mellitus tipo 2

El embarazo hace que sientas una inmensa presión sobre tu cuerpo, y ciertas condiciones médicas, como la diabetes tipo 2, puede aumentar la tensión. Con un control adecuado, sin embargo, puedes disfrutar de un embarazo seguro. Una nutrición adecuada y una dieta bien equilibrada desempeñan un papel fundamental para garantizar una buena salud para ti y tu bebé. Trabaja con tu obstetra y un dietista certificado para diseñar un plan de alimentación adecuado para tus necesidades particuares.

Riesgos de una mala alimentación

Una dieta saludable es la primera línea de tratamiento para la diabetes tipo 2, y es aún más importante durante el embarazo. No controlar tus niveles de azúcar en la sangre puede dar lugar a complicaciones graves, como defectos de nacimiento, nacimiento prematuro, alto peso al nacer, hipoglucemia neonatal y aborto espontáneo o muerte fetal. La diabetes mal controlada también puede ser peligrosa para la madre, ya que la pone en riesgo de tener presión arterial alta, preeclampsia y el parto por cesárea.

Calorías

Muchas personas con diabetes tipo 2 tienen sobrepeso, según el sitio web de MedlinePlus. Dado que el peso y la obesidad pueden complicar el embarazo, es importante controlar el aumento de peso mediante una alimentación sana. Mientras que una mujer de peso normal debe aumentar entre 25 y 35 libras durante el transcurso de su embarazo, una mujer con sobrepeso no debería aumentar más de 25 libras. Las mujeres obesas deben mantener su aumento de peso entre 11 y 20 libras, según la American Diabetes Association. No aumentes tu consumo de calorías hasta el segundo y tercer trimestre del embarazo, cuando puedes añadir un extra de 300 calorías por día. Aunque suene mucho, 300 calorías no es más que un tazón de cereal o la mitad de un sándwich con un vaso de leche.

Guía para la dieta

Una dieta saludable para un diabético tipo 2 durante el embarazo es la misma que para cualquier persona. Concéntrate en obtener calorías de calidad a partir de granos enteros, frutas, verduras, proteínas magras y productos lácteos bajos en grasa. Evita los alimentos azucarados refinados que harán que los niveles de glucosa se disparen. Es posible que necesites comer más a menudo para mantener los niveles del azúcar en sangre estables. Lleva bocadillos saludables, como frutas, frutos secos o galletas integrales, así podrás comer cada dos o tres horas. Habla con tu médico si estás padeciendo de náuseas matutinas. Las náuseas y vómitos constantes hacen que sea más difícil controlar el azúcar en la sangre.

Guías sobre el azúcar en la sangre

Vas a tener que controlar tus niveles de azúcar con más frecuencia ya que el embarazo puede hacer que la glucosa en sangre oscile salvajemente. El American College of Obstetrics and Gynecologists recomienda las siguientes normas: antes de las comidas, el azúcar en la sangre debe ser de 95 miligramos por decilitro o más bajo; 1 hora después de comer, el azúcar en la sangre debe ser de 120 miligramos por decilitro o más bajo, y 2 horas después de comer, el azúcar en la sangre debe estar por debajo de los 130 miligramos por decilitro. Tu obstetra puede recomendarte otras pautas sobre el nivel de azúcar.

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Escrito por carolyn robbins | Traducido por priscila caminer