La dieta japonesa vs. la dieta estadounidense

La dieta japonesa tradicional no podría ser más diferente de la dieta estadounidense estándar. La alimentación oriental incluye pescado fresco, arroz, soja, hortalizas, frutas y té verde, mientras que la dieta estadounidense se basa principalmente en las carnes rojas, aves de corral y alimentos procesados ​​con alto contenido de sal o azúcar añadido. Según la Organization for Economic Cooperation and Development, en París, Estados Unidos es el segundo país más gordo del mundo, superado por México, con un 28% de la población de EE.UU. considerada obesa. Japón, por su parte, tiene una de las tasas de obesidad más bajas entre las economías principales, llegando al 3%.

Dieta japonesa tradicional

Una comida casera tradicional japonesa incluye un trozo de pescado a la parrilla, como el salmón o la caballa, un plato de arroz integral, verduras a fuego lento, un pequeño tazón de sopa de miso, té verde y una pieza de fruta. Los japoneses consumen el doble de pescado que los estadounidenses, y la mayoría de las comidas se sirven con arroz. La soja, en forma de queso, fríjoles, miso y salsa de soja es un alimento básico, como lo son las verduras como la berenjena, la col, el brócoli, la coliflor y la col rizada. Las algas marinas, incluyendo nori y wakame, son otro componente principal de la dieta. Las manzanas fuji, caquis y mandarinas se sirven típicamente para el postre. Las porciones tienden a ser pequeñas, y muchos japoneses dejan de comer antes de que estén llenos.

Dieta estándar estadounidense

La dieta estándar estadounidense, también conocida como SAD (por sus siglas en inglés) o más generalmente como la dieta occidental, se basa en gran medida en productos de origen animal y alimentos procesados​​. La dieta es alta en calorías y grasas saturadas, servidas en porciones de gran tamaño. Los productos lácteos como la leche, el queso y el helado son figuras prominentes, al igual que la carne de aves de corral. El estadounidense promedio consume 60 libras de carne cada año, o tres veces el promedio japones, según la escritora Naomi Moriyama en "Japanese women don’t get old or fat (Las mujeres japonesas no envejecen ni engordan)". Los granos altamente refinados, como cereales, pastas, bocadillos y productos horneados son un componente importante de la SAD, y con frecuencia una fuente importante de sodio o azúcares añadidos.

Consecuencias para la salud de la SAD

Desde 1980, la prevalencia de la obesidad en Estados Unidos se ha duplicado en los adultos, debido, en gran parte, a la dieta occidental alta en calorías y nutricionalmente desprovista en combinación con un estilo de vida cada vez más sedentario. Si bien los etadounidenses consumen cantidades moderadas de cereales integrales, frutas y verduras, que son más altos en nutrición y más bajos en calorías, estos alimentos no son la base de la dieta. En consecuencia, los estadounidenses tienen una mayor incidencia de obesidad, cáncer, enfermedades renales, enfermedades del corazón, derrames cerebrales, diabetes tipo 2, trastornos gastrointestinales, colesterol y presión arterial altos. Por el contrario, las poblaciones que consumen dietas basadas en vegetales que hacen hincapié en los pescados y mantienen el consumo de lácteos y carne a un mínimo, experimentan una incidencia significativamente menor de estas enfermedades y condiciones crónicas.

Consideraciones

Después de la Segunda Guerra Mundial, Japón comenzó a absorber algunas formas de vida occidentales, que incluyen la adopción de muchos alimentos del oeste. Los japoneses siguen consumiendo algunos alimentos altos en calorías, ricos en grasas, que se encuentran en la dieta estadounidense, incluyendo el pan, helados, rosquillas, hamburguesas, patatas fritas y pizza. Sin embargo, las porciones son de "tamaño japonés, no de tamaño estadounidense", según Moriyama, y estos alimentos son un lujo de vez en cuando en lugar de un alimento diario. Sin embargo, un número creciente de japoneses han adoptado el hábito de comer cereal azucarado con leche, así como otros carbohidratos refinados y proteínas animales. En consecuencia, desde 1950 al 2000, la altura y construcción promedio de un niño japonés se ha incrementado un 12%, de acuerdo con "Culture Smart! Japan".

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Escrito por meg campbell | Traducido por sofia loffreda