La dieta intuitiva II

Aprendiendo a sintonizarte con tu cuerpo

La alimentación intuitiva implica comer alimentos que deseas y detenerte una vez que estás satisfecha.

Cuando realmente sabes que puedes comer lo que deseas, llegas a preguntarte por primera vez: "¿Realmente quiero esta comida ahora? Si la como, ¿la disfrutaré?" Y dado que la puedes comer cuando quieras, ya no se convierte en el último festín que te darás antes de comenzar tu dieta.

— Evelyn Tribole, dietista registrada

Estás sentado en un restaurante, salivando ante la descripción del menú del pollo cordon bleu. Pero la información nutricional en el menú indica que la entrada está cargada de calorías y gramos de grasa. La ensalada de bajas calorías parece más saludable, pero comparativamente, poco atractiva. ¿Cuál escoges? Si está entre el estimado 40 a 50 por ciento de los americanos a dieta en un momento dado, probablemente la última. Pero es la elección errónea para un comedor intuitivo. La palabra "intuición" deriva de la palabra latina "intueri", lo que significa "contemplar" o "ver adentro". La dieta intuitiva es un acercamiento que alienta simplemente a eso. Escuchando las señales innatas de tu cuerpo, puedes desarrollar relaciones sanas con tu alimentación, nota Evelyn Tribole, una dietista registrada y co-autora de "La dieta intuitiva" quien ayudó a acuñar el termino en la década de 1990. La dieta intuitiva también podría mejorar tu bienestar físico y emocional y poner un fin al carrusel de estarse poniendo a dieta.

Por qué importa

Los niños son, por naturaleza, comedores intuitivos. Pidiendo comida cuando tienen hambre y dejando de comer cuando están satisfechos.

"Los seres humanos están hechos para saber cómo comer intuitivamente y lo hemos estado haciendo desde el principio de los tiempos", dice Karen Koening, una psicoterapista licenciada y autora de "The Rules of Normal Eating".

Antes de que aprendieras a hablar, tu intuición te dijo que lloraras para obtener comida. La mayoría de los niños pequeños comen cuando sienten hambre y se detienen cuando se sienten llenos, (dos pilares del planteamiento de la alimentación intuitiva). Otros principios incluyen honrar tus sentimientos sin usar la comida como una mecanismo de defensa, respetar y disfrutar tu comida, respetar tu cuerpo y abandonar o evitar la mentalidad del dietista.

Muchos factores intuitivos que deben presentarse naturalmente caen de lado a la vista de conductas pobres de alimentación aprendidas de tus padres como el hacer dietas crónicas o comer en exceso, las siempre crecientes industrias de comida rápida y de pérdida de peso, las abundantes e imparables distracciones de la vida cotidiana y el simple hecho de que la comida sabe tan bien.

"La comida es mucho más accesible y sabrosa de lo que solía ser". Koening dice. "Un tazón de sopa de repollo no es algo de lo que diríamos: '¡Ah!, ¡realmente me gustaría comer varios tazones de esto!' Y la comida es más fácil de conseguir".

La gente también está más enfocada en la condición física y el control del peso que antes. Tal fijación interfiere con la habilidad de valorar el hambre y la satisfacción y des-regula tu apetito, nota Koenin. En vez de considerar tu hambre hacia un alimento en particular, te concentras en las calorías, carbohidratos o los gramos de grasa. Y puedes gastar más energía resistiendo el hambre que satisfaciéndola.

Así que, ¿qué sucede cuando te alejas de estos factores y confías en tu intuición?

"La gente comienza a probar la comida por primera vez", dice Tribole. "La comida que antes codiciaban después deja de ser gran cosa. Disfrutan la comida, mientras que antes estaban enfocados en la culpa".

¿Mejor que hacer dieta?

Permitiéndote comer lo que deseas, realmente te puede ayudar a comer más sanamente.

Una revisión de 31 estudios de largo plazo sobre las dietas y la pérdida de peso publicada en "American Psicologist" (Psicólogo americano) En abril del 2007 concluyo que hacer dieta es un pronosticador consistente de un aumento de peso y dos de cada tres personas a dieta terminan ganando más peso del que habían perdido.

"La gente piensa que existe algo como la dieta sensible", dice Tribole. "Hacer dieta no sólo no sirve, sino que aumenta el riesgo de subir de peso. Ha sido probado una y otra vez".

La investigación en la alimentación intuitiva y el control de peso es más optimista. En un estudio publicado en "American Journal of Health Education" (Diario americano de la educación sobre la salud) en junio del 2006, los investigadores analizaron los hábitos de alimentación, actitudes y el índice de masa corporal de 343 estudiantes universitarios. Los participantes calificados como comedores intuitivos tuvieron puntuaciones de BMI más bajas, niveles más altos de placer en relación a la comida y a alimentarse, y menos ansiedad relacionada con la comida que los comedores no intuitivos.

Contrariamente a lo que se podría esperar, darte a ti misma permiso para comer lo que tu quieras no siempre conduce a un consumo excesivo de comida chatarra, dice Tribole. Y no es probable ni es la meta que cruces el límite para comer en exceso y ganes peso. Si no te has estado permitiendo dulces u otras golosinas, talvez las pruebes más frecuentemente mientras comienzas a alimentarte más intuitivamente, pero usualmente la gente comienza a desear alimentos saludables.

"Cuando realmente sabes que puedes comer lo que deseas, llegas a preguntarte por primera vez, '¿Realmente quiero esta comida ahora? Si la como ¿la disfrutaré?' Y dado que la puedes comer en el momento que quieras deja de ser el último festín que te darás antes de ponerte a dieta"

Esto puede detener el circulo vicioso de las dietas restrictivas y la comida en exceso, además de mejorar tu habilidad de conectarte con lo que tu cuerpo y tu yo emocional necesitan.

Una vez que has abandonado la mentalidad del dietista, puedes comenzar a integrar lo que Tribole llama "gentiles indicaciones de nutrición". Comienzas a incorporar comida más nutritiva en tu alimentación para protegerte contra cualquier deficiencia y honrar tu bienestar general.

"Aprendes que cuando te alimentas más sanamente, se siente bien", dice ella. "Y si comes lo que quieras, ¿por qué escogerías comer de manera que no se sienta bien? La gente me pregunta, ¿Cuándo puedo comenzar a comer sanamente? ¡Cuando quieras!

Un viaje exitoso

Diferenciar entre el hambre emocional y el hambre física es un buen primer paso.

La transición a la alimentación intuitiva puede ser difícil, particularmente si tienes una larga historia haciendo dietas. Por esta razón, no le conviene a todos, nota Mary Barbour, una dietista registrada con el grupo Mind Body Wellness. Reconocer que nadie come intuitivamente un 100 por ciento del tiempo, (y que la cognición también juega un papel). Si tu intuición te dice que esperes para comer, pero es tu única hora para comer, por ejemplo, debes comer racionalmente. Con la razón fundamental.

Ir de poco en poco hacia un estilo de vida de alimentación intuitiva, puede aumentar tus oportunidades de tener éxito.

"Comienza sintonizándote con el hambre tomando las señales de tu cuerpo", dice Barbour. "En seguida enfócate en cómo los alimentos afectan tu estado físico y mental cuando los comes. Y no te desmoralices cuando comas algo que sea 'malo', sigue adelante".

Aprender la diferencia entre hambre física y emocional es otro paso significativo para un comienzo, de acuerdo con Tribole. Estas dos formas de hambre no sólo causan diferentes consecuencias, se sienten diferente. El hambre emocional se puede sentir más como antojos (comidas específicas que debes de comer en ese momento). Si rutinariamente comes por aburrimiento, estrés u otra emoción negativa o continuamente trabajas para evitar o ignorar el hambre, puedes haber olvidado cómo se siente el hambre física completamente.

"Si alguien está realmente esforzándose para diferenciar entre el hambre física y el hambre emocional, a menudo lo examino con un barómetro", dice Tribole. "Hago que se examine sus signos vitales".

Pregúntate como te estás sintiendo. Valora tu estado de ánimo, nivel de energía y habilidad para enfocarte. La baja energía puede significar que necesitas comida y nutrientes para acelerar tu metabolismo, particularmente si tu último alimento fue hace horas. El hambre que coincide con el aburrimiento o la ansiedad puede tener raíces emocionales.

Si gravitas hacia soluciones rápidas, es mejor detenerse un poco. Dominar la alimentación intuitiva toma tiempo. Y a menudo, mucho tiempo.

"No importa que tan arduo estés trabajando, tu no escoges cuándo y cómo va a funcionar", dice Tribole.

Escuchar a un amigo decir maravillas acerca de su última dieta, la cantidad de peso que perdió con fácil rapidez y los encabezados alabando los últimos "secretos dietéticos" de una celebridad puede hacer sonar la dieta como algo más exitante o "milagroso" que el planteamiento intuitivo. En fin, cuando tal tentación se muestre, recuerda por qué te separaste de las dietas en primer lugar.

"Entre más confíes en lo que te dicen de las dietas, menos confías en ti misma", Tribole dice. "Te hace agarrar la próxima dieta aun más. Es una caída en espiral o un circulo negativo hasta que no tengas la habilidad de confiar en ti misma. Es muy alentador decir me puedo alimentar yo misma. Puedo escuchar a mi cuerpo. Me puedo alimentar bien".

Foto: Jupiterimages/Brand X Pictures/Getty Images

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Escrito por august mclaughlin
Traducido por maria del rocio canales