La dieta cetogénica

La glucosa, fácilmente obtenida de los hidratos de carbono, es la fuente de energía preferida de tu cuerpo. Una dieta cetogénica ayuda a tu cuerpo a quemar la grasa almacenada para obtener energía, en lugar de obtenerla de la glucosa. La mayoría de las dietas bajas en carbohidratos son cetónicas, también llamada cetogénicas: la palabra viene de las "cetonas", una sustancia química ácida, que se produce cuando el cuerpo convierte la grasa en combustible. La dieta Atkins es un excelente ejemplo de un plan de dieta cetónico.

Fundamentos de la dieta cetónica

Una dieta cetónica limita los carbohidratos que el cuerpo es capaz de convertir fácilmente en glucosa. Un plan de alimentación cetogénico sustituye los carbohidratos por las proteínas y las grasas en la dieta. Una dieta cetónica no debe eliminar todos los carbohidratos. Tienes que comer vegetales ricos en fibra y una cantidad limitada de fruta, pero vas a restringir las verduras con almidón como las papas, el maíz y los guisantes, así como la mayoría de los cereales, algunas legumbres y todos los azúcares refinados. La cetosis, una condición causada por la descomposición incompleta de las grasas, es un asunto de interés en las dietas cetogénicas. La cetosis puede causar debilidad, náuseas, deshidratación, mareos e irritabilidad. Sabrás si estás en cetosis al revisar tu orina, hay tiras reactivas especiales que pueden medir la cantidad de cetonas que tu cuerpo está excretando.

Las dietas cetogénicas y la insulina

Sólo los carbohidratos elevan el azúcar en la sangre y causan que tu cuerpo libere insulina. La grasa, la proteína y la fibra retardan la absorción de azúcar en el torrente sanguíneo y ayudan a estabilizar los niveles de glucosa. Una de las teorías detrás de las dietas cetogénicas y la pérdida de peso es que tener menos insulina ayuda a eliminar los antojos de alimentos. Debido a que el azúcar en la sangre es estable, los episodios de hipoglucemia, es decir el bajo nivel de azúcar, no desencadenan ataques de hambre repentinos y la posterior ingesta compulsiva. Si consumes menos calorías, perderás peso.

Planes alimentarios cetónicos

Las dietas cetónicas atraen a una gran cantidad de personas , ya que generalmente no involucran el conteo de calorías o el control de las porciones. Puedes comer tanto como quieras de proteínas y grasas animales, pero debes restringir los dulces, los panes, las pastas, la mayoría de las frutas y los vegetales con almidón. Por ejemplo, la fase más estricta de la dieta Atkins permite un máximo de 20 gramos de carbohidratos netos al día. Un carbohidratos neto es el recuento total en gramos de los carbohidratos de un alimento, menos los gramos de fibra. Así que si una verdura tiene 3 gramos de carbohidratos y 2 gramos de fibra, entonces tiene 1 gramo de carbohidratos netos. Esto debería permitirte ingerir suficientes verduras para satisfacer tus necesidades nutricionales diarias, aunque es posible que tengas que tomar un suplemento vitamínico.

Los peligros de las dietas cetónicas

Las dietas cetónicas pueden ser seguras en el corto plazo, pero se necesita más investigación sobre los efectos de salud a largo plazo de la restricción de los hidratos de carbono. Los efectos secundarios de las dietas cetónicas pueden incluir deshidratación, mareos, irritabilidad y mal aliento. Aunque las cetonas se excretan principalmente en la orina, el exceso de cetonas también dejan tu cuerpo por el sudor y la respiración, y las cetonas no huelen bien. Una dieta rica en proteínas puede ser muy alta en grasas saturadas y en colesterol, lo que puede aumentar el riesgo de padecer enfermedades del corazón.

Más galerías de fotos



Escrito por maura shenker | Traducido por anibal julian barbosa