Dieta para la artritis reactiva

La artritis reactiva, también conocida como síndrome de Reiter, es un trastorno autoinmune que se caracteriza por los síntomas típicos de la artritis, tales como dolor e hinchazón en las articulaciones. Sin embargo, como el término lo indica, se produce en respuesta a una infección en otra parte del cuerpo. También implica dos síntomas adicionales que pueden ocurrir por separado o juntos, conjuntivitis y uretritis, o inflamación de los ojos y del tracto urinario, respectivamente. Además de los medicamentos y la terapia física, la dieta juega un papel importante en el control a largo plazo.

Entendiendo la artritis reactiva

Mayo Clinic estima que sólo 30 de cada 100.000 personas son propensas a desarrollar este trastorno. De esta cifra, aproximadamente el 80 por ciento tiene el antígeno leucocitario humano, o HLA-B27, el cual, según National Institute of Arthritis and Musculoskeletal and Skin Diseases, o NIAMS, indica una predisposición genética a desarrollar esta condición. Sólo el 20 por ciento de las personas que heredan este gen desarrollarán artritis reactiva después de contraer una infección. En general, los hombres, entre las edades de 20 y 40, tienen nueve veces más probabilidades de desarrollar esta enfermedad que las mujeres. De acuerdo con el NIAMS, la bacteria más común responsable de causar artritis reactiva es Chlamydia trachomatis, que se adquiere por contacto sexual. Otros ejemplos incluyen Salmonella spp., Campylobacter spp. y Shigella spp.

La conexión entre la dieta y la artritis

Aunque la artritis reactiva se asocia con un deterioro genético del sistema inmunológico, la dieta también afecta a la función inmune y ayuda a mantener la inflamación bajo control. Los ácidos grasos, especialmente los omega-3, bloquean la producción de citoquinas, los productos químicos que contribuyen a la inflamación. El Omega-6, también conocido como ácido gamma-linoleico, previene que el ácido araquidónico se convierta en otras sustancias químicas inflamatorias llamadas leucotrienos. Una dieta saludable para la artritis contiene un equilibrio de estos ácidos grasos. En términos generales, esfuérzate por mantener una dieta que incluya una variedad de alimentos y sea abundante en frutas frescas, vegetales, granos enteros y proteínas magras. Limita tu consumo de azúcar, grasa, colesterol y alcohol, todo lo cual contribuye al exceso de inflamación.

Dieta y medicamentos

Los medicamentos normalmente recetados para tratar la artritis reactiva, como los corticosteroides, pueden inhibir la absorción de nutrientes. Por ejemplo, de acuerdo con la University of Washington, pueden agotar las reservas de potasio de tu cuerpo, mientras promueven la retención de sodio. Para contrarrestar estos riesgos, asegúrate de comer una variedad de alimentos y habla con tu médico acerca de la necesidad de suplementos. Ten en cuenta que el consumo de alcohol puede aumentar el nivel de ácido úrico en tu sistema, lo cual puede interferir con ciertos medicamentos para la artritis. Además, la combinación de alcohol con medicamentos antiinflamatorios no esteroideos, incluyendo la aspirina y el acetaminofeno, puede llevar a problemas con el hígado o el estómago a través del tiempo.

Alergias alimentarias

No hay pruebas concretas para sugerir que ciertos alimentos empeoran los síntomas de la artritis. Sin embargo, las alergias pueden desempeñar un papel importante en la promoción de la inflamación. De acuerdo con un artículo escrito por Denise Lynn Mann para ArthritisToday.org, las personas con artritis reumatoide tienden a tener niveles más altos de anticuerpos contra ciertas proteínas de los alimentos presentes en sus intestinos, lo que sugiere una respuesta alérgica. Entre los alimentos indicados están los huevos, la leche, la carne de cerdo, el bacalao y los cereales.

Consideraciones

Habla con tu médico o con un nutricionista acerca de las recomendaciones dietéticas específicas que sean adecuadas para ti. Esto es particularmente importante si tienes una condición preexistente, si estás tomando medicamentos, si tienes sobrepeso o si sospechas que tienes una alergia alimentaria.

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Escrito por karyn maier | Traducido por barbara obregon