Cómo desestresarte cuando no puedes escapar

La imaginación guiada tiene poderes restaurativos.

Existen muchas formas para relajarte cuando no hay vías de escape ante el estrés. Un método sencillo que puedes emplear en cualquier lugar es la imaginación guiada. Simplemente considera tu mente como un pasaporte virtual. Al usar la imaginación guiada, una herramienta terapéutica practicada por los profesionales de la salud mental, puedes transportarte hasta el lugar más relajante de la Tierra. La imaginación guiada es sencilla de aprender, y puedes practicarla cuando y donde lo desees.

Relajación

Aunque no es esencial, es conveniente que primero puedas encontrar un lugar tranquilo donde no seas interrumpido. Si estás en casa y tienes algo de música adecuada para relajarte, también será útil. Ponte cómodo, y siéntate en una posición que te permita mantener los pies firmemente apoyados sobre el suelo. Luego cierra tus ojos.

Comienza respirando profundamente, inhalando por la nariz y exhalando a través de la boca. En la inhalación, cuenta hasta tres, mantén el aliento y cuenta hasta tres, y luego exhala también a la cuenta de tres. Sigue respirando de esta manera por cinco a 10 cuentas. A continuación, concéntrate en la sensación de tus pies tocando el suelo. Imagina que tus pies se sienten muy pesados, como si no pudieras levantarlos del piso. Tensa los músculos del pie, sostén la tensión durante 10 segundos y relájalos. Luego concéntrate en tus músculos de la pantorrilla y sigue el mismo procedimiento. Primero imagina que tus pantorrillas se sienten muy pesadas, luego tensa los músculos durante 10 segundos y relájate. Continúa hacia tus muslos, luego la cintura y glúteos, después el pecho y los brazos, el cuello y los hombros, y finalmente tus músculos faciales.

Visualización

Una vez que hayas completado esta secuencia y te sientas muy relajado, visualízate en un lugar hermoso de tu elección, como un refugio de montaña, una playa soleada o un tranquilo lago. Imagínate respirando el aire salado o inhalando el aroma de un bosque lleno de árboles. Mientras estás imaginando tu refugio mágico, en ocasiones es útil repetir una palabra o frase para ti mismo, como "baja el ritmo", "tranquilízate", o "éste es mi lugar seguro". Continúa de esta forma durante un lapso de entre cinco y 10 minutos. Luego, abre lentamente tus ojos y empieza a mover tu cuerpo suavemente. Sentirás como si hubieras estado en unas minivacaciones.

Foto: Thinkstock Images/Comstock/Getty Images

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Escrito por laura farrell west, lcsw
Traducido por pau epel