Cómo desarmar una pataleta que hace un niñito

Algún grado del comportamiento tipo rabieta puede ser inevitable con un niño pequeño, simplemente debido a la falta de contención emocional y habilidades de lenguaje que los pequeños poseen. Sin embargo, puedes ser capaz evitar la ira del niño y aliviar una pataleta utilizando estrategias diseñadas empatizar y distraer al pequeñín.

Anatomía de la pataleta

Cuando un niño siente irresistible frustración o ira, no posee la habilidad de expresar sus sentimientos verbalmente o incluso frenarse emocionalmente, aconseja el pediatra y autor, doctor Williams Sears en un artículo para la revista "Parenting". En lugar de decirte lo que siente, su única opción es mostrarte. Una rabieta puede convertirse en la respuesta cuando un niño se siente frustrado y enojado porque un adulto evita que tenga o haga algo. Una rabieta puede erupcionar también con poca advertencia si un niño se siente hambriento, cansado o enfermo.

Mantener la calma

La rabieta de un niño pequeño requiere de una cuidadosa respuesta adulto para aliviarla. Oblígate a mantener la calma, incluso si tu niño está pataleando y gritando en cólera. Al modelar el comportamiento de tu hijo, ayudarás a enseñarle el comportamiento que deseas. Perder tu propio temperamento es probable que sólo incremente las emociones ya fuera del control de tu hijo. Oblígate a respirar hondo, contar hasta diez y luego ocuparte de la rabieta.

Empatía

A un niño muy pequeño le puede ser difícil oír algo cuando está en medio de una rabieta. Tu empatía y comprensión es importante para ayudarle a sentirse escuchado y valorado, dice el médico pediatra doctor Harvey Karp, autor del sitio web The Happiest Baby. Comunícate rápidamente con un niño que está perdiendo el control mediante el uso de frases cortas, repetidas en una voz expresiva para compenetrarte y ayudar a calmarle. Podrías decir: "¡No hay siesta! ¡No hay siesta! ¡No quieres dormir!". Continúa repitiendo tu mejor suposición acerca de por qué tu niño está molesto hasta dar con ello y demúestrale que entiendes por qué está enojado o frustrado. El sitio web del Dr. Karp informa que necesitas que lo repitas hasta 10 veces para llegar a tu hijo.

Distracción

Una vez que tu hijo se siente comprendido, es probable que se calme. Cambia inmediatamente a la técnica de distracción para llevar su atención lejos de su enojo y frustración. Ya que los niños se distraen tan fácilmente, esto no debería ser difícil. Encuentra algo para que tu hijo se concentre en ello y lo distraiga de la rabieta y lo lleve a algo positivo. Por ejemplo, aunque todavía pretendes que tu hijo tome una siesta, puedes acurrucarte en el sofá para una historia antes de meterle en la cama.

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Escrito por kathryn hatter | Traducido por paulina illanes amenábar