Soy delgado pero tengo exceso de peso en el estómago

Si eres delgado, es posible que te sorprenda cuando la grasa del vientre comienza a acercarse sigilosamente hacia ti. Después de todo, la grasa abdominal, lo que se conoce como grasa del estómago, a veces, está más a menudo asociada con el sobrepeso o la obesidad. La grasa del vientre puede incluir grasa subcutánea, que se encuentra justo debajo de la piel y grasa visceral, que es el tipo que aumenta el riesgo de enfermedades como la diabetes tipo 2, enfermedades del corazón, cáncer y trastornos de la vesícula.

Genética

En algunos casos, la grasa del vientre puede ser en parte debido a tu composición genética. Por ejemplo, en un estudio holandés publicado en la revista "Obesity Facts" en 2011, los inmigrantes turcos y marroquíes eran más propensos a tener sobrepeso que los hombres y mujeres holandeses. Sin embargo, los hombres migrantes eran propensos a tener menos grasa abdominal que los hombres holandeses. La genética juega un papel en la determinación de tu tipo de cuerpo. Si tienes una "forma de manzana", que es más probable que aumentes de peso en el abdomen que una persona con una "forma de pera" que gana peso en las caderas o los muslos.

Estrés

Escapar del estrés puede ser un reto. También puede aumentar la grasa abdominal, incluso si no tienes sobrepeso, según un estudio publicado en la edición de septiembre-octubre de 2000 de la "Psychosomatic Medicine" (Medicina psicosomática). Los niveles de estrés crónico o de largo plazo aumentan la hormona cortisol, lo que provoca que tu cuerpo almacene grasa en tu abdomen. En el estudio, que fue dirigido por el investigador de la Universidad de Yale, Elissa S. Epel, los investigadores analizaron los efectos del estrés en los niveles de cortisol en las mujeres sin sobrepeso antes de la menopausia en un período de tres días. Encontraron que las mujeres con la mayor cantidad de grasa abdominal, experimentaron la mayor sobretensión de cortisol cuando están expuestas al estrés. También eran más propensas a ser hacer frente a más estrés en su vida cotidiana.

Envejecimiento

La menopausia causa varios cambios, como la caída de los niveles de estrógeno y la pérdida de masa muscular, que afectan la distribución de la grasa corporal. Puedes comenzar a notar que la grasa de los muslos y las caderas cambia a tu abdomen, incluso si no estás ganando peso en todo el cuerpo. Además, a medida que envejeces, se desarrolla un mayor riesgo de resistencia a la insulina, una condición en la cual el músculo y las células del hígado se vuelven menos sensibles a los niveles normales de insulina. Como resultado, tu páncreas bombea más insulina y los niveles de esta hormona se elevan en la sangre. Los altos niveles de insulina aumentan la grasa abdominal.

Estrategias para acabar con la grasa abdominal

Haz ejercicio aeróbico por lo menos cinco días a la semana durante al menos 30 minutos y haz entrenamiento de fuerza dos o tres días a la semana. El ejercicio aumenta la cantidad de grasa y calorías que quemas. El entrenamiento de fuerza también aumenta la masa muscular, lo que aumenta tu metabolismo para quemar más calorías, incluso cuando no estés haciendo ejercicio. El ejercicio -especialmente en actividades como yoga- ayuda a reducir el estrés y mantener las hormonas que estimulan la grasa del vientre bajo control. Además, limita la cantidad de carbohidratos refinados que consumes, como el azúcar y el pan blanco, ya que estos alimentos hacen que los niveles de insulina se disparen.

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Escrito por kay uzoma | Traducido por georgina velázquez