Cómo dejar de ser un padre helicóptero

Si te has dado cuenta de que eres un padre helicóptero, estás adelante de la multitud de la "negación". Aunque probablemente estés tratando de evitar que tu hijo se esfuerce, se lastime o experimente situaciones desagradables, quizás estés haciendo más daño que bien. Nunca es demasiado tarde para dejar de ser un padre helicóptero "merodeador" para convertirte en un padre autorizado que le permite tener más libertad a su hijo para tomar sus propias decisiones, elecciones y cometer sus propios errores.

Nivel de dificultad:
Moderado

Instrucciones

  1. Respira profundo y quédate así cuando comienzas a ver que tu hijo está en problemas. Pelea con la urgencia que te lleva a saltar para rescatarlo. Primero, puede ser difícil observarlo pelear pero probablemente sea más fácil. No fabriques razones por las que tú deberías hacer la tarea por él, como su tarea o proyectos escolares. Ten en mente que si tu hijo hace un proyecto o su tarea sin tu ayuda, puede que no le salga perfecta pero aprenderá más de hacerla él solo que si tú la haces por él.

  2. Pregúntate "¿Realmente necesita mi ayuda?" antes de ayudarlo. La Dra. Claire McCarthy, que escribe para Dream Online, una revista publicada por el Children's Hospital Boston, señala que los padres tienen que dejar a los niños solos para que puedan aprender la independencia y habilidades necesarias para la vida (como tomar buenas decisiones, cuidarse de ellos mismos y encontrar soluciones a los obstáculos). Por ejemplo, si tú automáticamente eliges las prendas que los niños dejan en el suelo en su habitación todos los días, no está aprendiendo cómo desarrollar buenos hábitos. En lugar de ello, explícale que si quiere ropa limpia, tiene que poner la sucia en el canasto y no simplemente dejarla tirada en el piso. Recuérdate que en realidad quizás detengas el desarrollo de tu hijo si haces todo por él. En lugar de ello, practica dejar que tu hijo venga a pedirte ayuda en lugar de simplemente asumir que te necesita. Si saltas a ayudarlo incluso cuando él no te lo pide, puede comenzar a pensar que piensas que él es inútil.

  3. Deja que tu hijo experimente las consecuencias naturales, según aconseja el sitio web AskDrSears. En lugar de intervenir, tratando de arreglar sus problemas o haciendo excusas por él, aguarda y deja que aprenda la lección. Si discute con su entrenador de baloncesto, déjalo que se siente en el banco en lugar de hablar con el entrenador en su nombre. Cuando se olvide el almuerzo, no corras inmediatamente a la escuela para llevárselo. Puede pasar hambre hasta la tarde para ayudarlo a recordarlo la próxima vez. Cuando tu hijo le diga ciertas palabras a un amigo, déjalo que lidie con el malestar del amigo y que trabaje en cosas por sí solo en lugar de ir a evaluarlo.

  4. Fomenta a que tu hijo encuentre sus propias soluciones a los problemas. En lugar de darle instantáneamente la respuesta a una tarea o problema de la vida, déjalo que trabaje según sus propios medios. Incluso si está en problemas y falla, aprenderá qué no funcionó (y puede volver a probar para ver qué soluciones podrían funcionar). Si simplemente le ofreces todas las respuestas, salteará el desarrollo de sus propias habilidades para resolver problemas. Escucha y ofrece apoyo, pero no le soluciones el problema. Puedes ayudarlo a hablar del problema con preguntas que generen pensamientos pero evita ofrecer un consejo sobre cómo debería actuar.

  5. Ofrece opciones y deja que tu hijo tome alguna de sus propias decisiones. Esto lo ayudará a sentirse confiado al ver que confías en sus decisiones. También refuerza su autoestima. Puede ser tan simple como "¿Quieres mantequilla de maní y jalea o queso asado?" o "¿Quieres utilizar el pijama de nave espacial o el de súper héroe?".

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Escrito por susan revermann | Traducido por aldana avale