Cómo dejar de gritarle a tus hijos

Si te descubres gritándole a tu hijo cada vez más, estarás creando un círculo contraproducente. Tus hijos esperan hasta que "hables en serio", lo que entienden ocurre cuando subes el volumen. Si quieres dejar de gritarles, tendrás que ser disciplinado y comprender que no es esa la forma en la que deseas que tu familia funcione. Tendrás que romper con algunos patrones, y posiblemente repensar ciertos patrones que hayas aprendido cuando niño. El resultado será un ambiente hogareño más ameno, y tus niños estarán más predispuestos a escucharte.

Nivel de dificultad:
Moderada

Instrucciones

  1. Si te descubres gritándole a tu hijo cada vez más, estarás creando un círculo contraproducente.

    Pausa el televisor o desconecta el videojuego. Muchos padres gritan como resultado de falta de atención por sus hijos alienados con la pantalla. Si este es el caso de tu casa, asegúrate de que la televisión o los videojuegos se detengan antes de tratar de involucrar a tu hijo. En caso de que no responda a la primera vez, interviene y apaga la pantalla tú mismo.

  2. En lugar de enojarte, se persistente y no levantes la voz.

    Respira profundamente. En lugar de subir el volumen, mantente persistente y calmo. Utiliza una respiración profunda para mantenerte enfocado, en el momento y con calma. Si hubieras tenido en otro momento la costumbre de gritar, tus hijos saben que pueden demorar hasta alcanzar un punto determinado; ese es el hábito que has creado con ellos. Si decides cambiar la forma en que te comportas, necesitarás de varios intentos para llegar a que los niños comprendan el cambio. En lugar de enojarte, se persistente y no levantes la voz.

  3. Haz hincapié en lo positivo.

    Haz hincapié en lo positivo. En lugar de esperar un momento de frustración para notar el comportamiento de tu hijo y responder con un grito, préstale atención en el momento en el que esté haciendo algo bueno. Felicítalo si saca su plato de la mesa, intenta notar cuando se ata sus zapatos o dale un gran abrazo de agradecimiento cuando recuerde hacer su cama, sin importar que las sábanas no hayan quedado del todo ordenadas. El poder notar los aspectos positivos colaboran a que tu y tu hijo identifiquen qué es lo que están haciendo bien en lugar de focalizar los aspectos negativos.

  4. Dedica algo tiempo cada día a tu hijo.

    Dedica algo tiempo cada día a tu hijo. Si bien los momentos de calidad son adecuados, los niños aman y necesitan atención, de modo que la cantidad también es fundamental. Si te descubres gritándole a tu hijo con frecuencia, podría ser que él esté intentando encontrar un medio para conseguir tu atención, aunque sea negativa. Ten en cuenta esta tendencia e intenta revertirla, simplemente pasando algo de tiempo leyendo un libro o hablando sobre el último juego de pelota juntos, para que tu hijo reciba atención sin necesidad de recurrir a los gritos.

  5. Define clara y específicamente qué es lo que tu hijo debe hacer.

    Define clara y específicamente qué es lo que tu hijo debe hacer, y escribe las reglas. Para niños más pequeños, puedes crear un cuadro de estrellas de recompensa para cuando tu hijo siga las reglas y rutinas de la casa. Si tu hijo conoce qué es lo que puede hacer, habrá menos posibilidades de que actúe de forma inapropiada y cree un ambiente que pueda desembocar en gritos de tu parte.

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Escrito por carolyn williams | Traducido por guido grimann