Cómo dejar de amenazar a tus hijos

Cuando los niños empujan tus límites, es común amenazarlos con las consecuencias que sufrirán para motivarlos a que se comporten de manera correcta. Esto se convierte en un problema cuando no cumples las amenazas que haces. Los niños rápidamente aprenden la diferencia entre las amenazas y las promesas que de hecho planeas cumplir. Si tus hijos se dan cuenta de que no harás lo que dices, dejarán de escucharte y obedecerte. Detén este patrón negativo de paternidad poco efectiva y plantea consecuencias razonables en vez de amenazas.

Nivel de dificultad:
Moderado

Instrucciones

  1. Planea las reglas que planeas que tus hijos respeten. Para obtener mejores resultados, asegúrate de que cada regla sea aplicada consistentemente. Si tienes reparos o preocupaciones sobre aplicar una regla, no la consideres. Usa pocas reglas, en lugar de muchas, para lograr la efectividad óptima, recomienda la Parenting Assistance Line de la University of Alabama.

  2. Crea una consecuencia que vaya con cada regla. Elige las consecuencias cuidadosamente porque debes estar dispuesto a aplicarlas si los niños rompen la regla. Si creas consecuencias que son difíciles de aplicar, puedes no hacerlo consistentemente y tu sistema se basará en amenazas en vez de en reglas y consecuencias, que son mucho más efectivas. Cuando las consecuencias siguen una progresión lógica con las reglas, debes encontrarlas fáciles de aplicar y también será fácil para tus hijos aceptarlas, dice Rosa Allen de la University of Minnesota Extension y A.Boelter de la University of Wisconsin Extension.

  3. Discute las reglas y consecuencias en forma tranquila con tus hijos, para comunicarles el sistema. Dales todos los detalles sobre las reglas que aplicarás y sus consecuencias por no cumplirlas. Invita a los niños a hacer preguntas sobre cualquier cosa que no entiendan y dales respuestas claras.

  4. Vigila a tus hijos todos los días para asegurarte de que cumplan con tus expectativas y sigan las reglas. Si encuentras que tienen problemas al seguirlas, aplica las consecuencias prometidas. Al insistir en el cumplimiento y al aplicar las consecuencias, eliminarás las amenazas vacías y las reemplazarás con promesas claras.

  5. Espera que los niños desafíen el nuevo sistema para ver si realmente planeas cumplir lo que dices. Cuando esto ocurra, aplica la consecuencia en forma tranquila, sin alterarte o volverte emocional, recomienda Karen Stephens, directora del Child Care Center de la Illinois State University . Eventualmente, tus hijos verán que no los estás amenazando y que planeas ser consistente.

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Escrito por kathryn hatter | Traducido por eva ortiz