Decoloración de la piel de la axila

La piel decolorada de la axila puede provocar bochorno, afectar la opción de las prendas que vas a usar e incluso la participación en actividades como ir a la playa o a una piscina. La envergadura de la decoloración en la axila varía ampliamente de persona a persona. La decoloración se debe a varias causas, la mayoría de ls cuales son fáciles de tratar. La piel oscurecida generalmente no es motivo de preocupación inmediata, pero en algunos casos puede ser un indicio de problemas subyacentes de salud que deben abordarse.

Causas

Hay cinco causas principales para la decoloración de la piel de la axila. El vello incipiente justo debajo de la superficie de la piel por el rasurado puede darle a la piel de la zona de la axila una apariencia más oscura. La piel puede decolorarse debido a una acumulación de células muertas de la piel debajo del brazo. Condiciones de la piel como eczema o hiperpigmentación pueden ser la causa. La decoloración puede ser una reacción a los ingredientes de antitranspirantes y desodorantes, o el problema puede provenir de una condición médica como la acantosis nigricans.

Susceptibilidad

Cualquier persona puede verse afectada por la decoloración de la piel debajo de los brazos, aunque es más visible en quienes tienen tonos de piel oscuros. Según CareFair, las mujeres de descendencia hispana y africana son las más susceptibles a tener decoloración axilar. La acantosis nigricans y las condiciones de la piel pueden aparecer a cualquier edad. Evidentemente, existe una mayor oportunidad de decoloración axilar en las personas lo suficientemente mayores que se rasuran y usan desodorantes y antitranspirantes.

Como síntoma/efecto secundario

Acantosis nigricans se caracteriza por pliegues y dobleces oscuros de la piel, generalmente situados debajo de los brazos y alrededor del cuello y la ingle. Con frecuencia es un síntoma de niveles elevados de insulina, como en el caso de la diabetes Tipo II o la obesidad, pero también puede ser hereditaria. Un médico puede diagnosticar la acantosis nigricans con un examen de la piel (en casos raros, puede realizarse una biopsia) y otras pruebas más determinarán la causa subyacente. La acantosis nigricans y las axilas oscurecidas también se asocian con la enfermedad de Addison, la terapia de la hormona de crecimiento, los trastornos pituitarios, el hipotiroidismo, los anticonceptivos orales y determinados medicamentos para el colesterol como el ácido nicotínico.

Tratamiento

Si la decoloración de la piel de la axila es el resultado de rasurarte, la solución reside en cambiar a otro método de depilación, como la cera o la depilación con pinza. Si la causa son las células muertas de la piel, puedes resolver el problema exfoliando periódicamente con un producto que contenga ácido láctico. Las condiciones subyacentes de la piel requerirán diferentes tratamientos. Puedes usar correctores cosméticos y blanqueadores de la piel (asegúrate de que contengan hidroquinona). En casos más extremos, puedes hacer uso de los peelings químicos y la cirugía con láser como remedios. Un cambio en las marcas de desodorante o antitranspirante puede resultar efectivo si tu problema es la irritación. Las enfermedades o condiciones como la acantosis nigricans pueden tratarse abordando la causa subyacente, y se puede reducir la decoloración de la misma manera que en otras condiciones de la piel.

Advertencias

Según lo especifica la Clínica Mayo, los cambios en la apariencia de la piel, especialmente cuando se producen repentinamente, pueden ser un signo de condiciones médicas subyacentes que requieren tratamiento. Si bien la acantosis nigricans puede significar que los niveles de insulina están demasiado elevados, los cambios de color o textura en la piel también pueden ser un síntoma de cáncer de piel. La detección temprana del cáncer de piel aumenta significativamente las posibilidades de realizar un tratamiento exitoso, de modo tal que consultar de inmediato con el médico es fundamental si adviertes cambios sospechosos en la apariencia de tu piel.

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Escrito por jon mohrman | Traducido por irene cudich