¿Debo detener mi sesión de ejercicio si comienzo a desarrollar una erupción por calor?

La miliaria -una condición conocida popularmente como erupción por calor- se caracteriza por causar protuberancias rojas con comezón en la piel. A menudo, este problema es consecuencia del sobrecalentamiento que genera el hecho ejercitarse en un clima húmedo y caliente. Los bebés también son susceptibles a esta condición, debido a sus glándulas sudoríparas inmaduras. Las erupciones por calor son normalmente, una condición médica menor, pero también pueden ser una señal de advertencia importante que te indica detener tu actividad un momento para refrescarte. Si la erupción empeora a lo largo de varios días o si notas inflamación, calor en la piel, aparición de pus y aumento del dolor y la comezón, o si tienes fiebre, escalofríos o ganglios linfáticos inflamados, debes consultar a tu médico de inmediato.

Características

Las erupciones por calor, conocidas médicamente como miliaria, se consideran en efecto, una enfermedad relacionada con el calor. Se desarrollan como resultado de un obstrucción de las glándulas sudoríparas que hace que la transpiración quede atrapada debajo de la piel, donde reacciona formando ampollas y bultos con enrojecimiento y comezón severa. La miliaria cristalina afecta sólo el nivel más superficial de la piel, causando protuberancias diminutas y transparentes que no manifiestan dolor. En el caso de la miliaria rubra, que es la forma más común de esta enfermedad, se producen ampollas y bultos con picazón a un nivel más profundo de la epidermis. La miliaria profunda es menos común y afecta sobre todo a personas que han tenido episodios previos de erupciones por calor. Esta variedad causa sarpullido de color carne y genera falta de transpiración, lo que puede provocar agotamiento por calor. En casi todos los tipos de erupciones por calor, las lesiones desaparecen por sí solas después de un lapso de entre siete y 10 días; pero en algunos otros casos, puede producirse una infección bacteriana secundaria.

Causas

El hecho de estar durante un tiempo prolongado en un clima cálido y húmedo o en condiciones similares, usando telas sintéticas como el poliéster y el spandex, que no permiten una correcta evaporación del sudor; así como la realización de ejercicio físico intenso, el consumo de ciertos medicamentos, y el uso de cremas o lociones densas que obstruyen los poros, son todos factores que pueden incrementar el riesgo de sufrir una erupción por calor. Los bebés, los ancianos, las personas con sobrepeso y las personas que trabajan al aire libre expuestos al calor directo, son más susceptibles a tener este tipo de problemas.

Tratamiento y prevención

El tratamiento para las erupciones por calor comienza por dejar de hacer ejercicio o por evitar la exposición al calor, para luego pasar a descansar a una zona fresca, preferiblemente con aire acondicionado. La loción de calamina, las compresas frías y la lanolina anhidra pueden ayudar a calmar la erupción de la piel generada por el exceso de calor. En casos severos, el médico puede prescribir esteroides tópicos, aunque también se pueden usar antihistamínicos de venta libre para aliviar la picazón. Trata de prevenir las erupciones por calor en el futuro, usando ropa de algodón suelta, ligera y de colores claros y permaneciendo en áreas frescas o con aire acondicionado. Si te vas a ejercitar, limita tus entrenamientos a la mañana o la tarde-noche. Ten precauciones especiales al hacer ejercicio si estás visitando un clima más cálido al que estás acostumbrado. El Centers for Disease Control and Prevention recomienda mantenerse bien hidratado por medio de bebidas frías sin alcohol. Las bebidas deportivas, que reponen sales y minerales perdidos a través del sudor, también son buenas opciones.

Enfermedades relacionadas con el calor

Si ignoras el desarrollo de una erupción por calor y continuas con el ejercicio extenuante en un clima caluroso y húmedo, puede ser motivo para que las glándulas sudoríparas se obstruyan, lo cual podría conducir a una enfermedad más grave relacionada con el calor. El agotamiento por calor se caracteriza por sudoración profusa, calambres musculares, piel pálida, fatiga, mareos, dolor de cabeza, náuseas y desmayos. Una crisis de agotamiento por calor que no se trata, puede conducir a un golpe de calor, que es una emergencia que llega a amenazar la vida. Refréscate inmediatamente trasladándote a una zona con aire acondicionado. Si los síntomas de agotamiento por calor duran más de una hora, busca atención médica. El golpe de calor se produce cuando los mecanismos de enfriamiento del cuerpo fallan y entonces se alcanza una fiebre de 103 grados Fahrenheit (39 grados Celsius) o más que se acompaña de piel roja, seca y caliente, dolor de cabeza, mareos, náuseas y confusión. El CDC aconseja llamar al emergencias inmediatamente en estos casos. Mientras llega la ayuda profesional, puedes humedecer una esponja y aplicarla como compresa o sumergir totalmente a la persona en agua fría.

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Escrito por carol sarao | Traducido por pei pei