Debilidad muscular en atletas

Los atletas de todos los niveles experimentan debilidad muscular de manera regular. La debilidad muscular es producto de la respiración celular en los músculos e inevitablemente ocurre en cualquier momento que tus músculos son llevados más allá de su capacidad de esfuerzo. Puedes extender tu capacidad de rendimiento antes y después de la fatiga de tus músculos con una rutina de ejercicio. Al extender tu capacidad aeróbica y anaeróbica, puedes forzarte más antes de que ocurra la fatiga.

Respiración aeróbica

Cuando incrementas tu ritmo de movimiento o uso de los músculos, tu corazón comienza a bombear más sangre hacia tus extremidades para incrementar el flujo de oxígeno. El oxígeno es crítico para el proceso de la respiración aeróbica; la glucosa, glucógeno, aminoácidos y grasas se combinan con el oxígeno para crear trifosfato de adenosina o ATP (por sus siglas en inglés), una molécula de transporte celular que permite a tus músculos relajarse después de una contracción. La respiración aeróbica ocurre hasta tu VO2 máx, o el punto en el cual tu energía necesita exceder el ritmo del transporte de oxígeno.

Respiración anaeróbica y fatiga

Cuando tu cuerpo alcanza su capacidad aeróbica, puede extenderse más allá del límite de oxigeno transportado a través de la respiración anaeróbica. La respiración anaeróbica convierte el glucógeno directamente en ATP, lo que produce un derivado llamado ácido láctico. El ácido láctico causa ardor y fatiga en los músculos y evita la extensión de la actividad anaeróbica. La fatiga que los atletas sienten después de esforzarse más allá de los límites aeróbicos viene de la acumulación de ácido láctico en sus músculos, y es la razón por la cual los atletas a menudo se refrescan haciendo ejercicios más suaves para deshacerse del ácido láctico.

Entendiendo la debilidad muscular

Ya que la raíz de la fatiga viene de la respiración anaeróbica, la mejor manera de prolongar el uso de tus músculos sin fatigarte es la de incrementar tu capacidad aeróbica. Cuando tu cuerpo está en un estado aeróbico es capaz de continuar ejercitándose por bastante más tiempo sin sentirte exhausto. La respiración aeróbica se determina por la eficiencia de tus músculos en relación al tipo de actividad que estás realizando. Por ejemplo, las piernas más fuertes requieren de menos energía para correr distancias más largas, incrementando el umbral de la respiración aeróbica.

Construir capacidad aeróbica

Cuando puedes prolongar tu ejercicio sin entrar en el estado anaeróbico, puedes evitar la debilidad muscular relacionada con el esfuerzo. Construye tu capacidad aeróbica al realizar entrenamientos de baja intensidad por periodos más largos de tiempo, puntualizados por cortas explosiones de intervalos de alta intensidad. El ejercicio aeróbico prolongado soporta el buen transporte de oxígeno y las actividades breves anaeróbicas fortalecen los músculos y mejoran la eficiencia. En algún punto, todos los atletas sentirán inevitablemente la fatiga cuando sus cuerpos se queden sin recursos de los alimentos o cuando necesiten dormir.

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Escrito por max roman dilthey | Traducido por glen boyd