¿Deberías ejercitarte si estás deshidratado?

Incluso una deshidratación leve o moderada puede crear unas consecuencias potencialmente dañinas en tu cuerpo durante el ejercicio. En un estudio realizado por la Loughborough University, unos bajos niveles de deshidratación reducían las capacidades mentales y físicas de atletas, y resultó en un pobre desempeño. La deshidratación espesa la sangre, reduce la eficiencia cardíaca, incrementa la temperatura corporal y el ritmo cardíaco. Ejercitarse bajo esas condiciones es peligroso y solo prolonga los síntomas de la deshidratación, causando incluso un leve caso para incrementar la severidad.

Ejercicio

Ejercitarse deshidratado puede producir consecuencias significantes. Una actividad vigorosa en condiciones cálidas o húmedas por encima de los 80 grados Fahrenheit puede resultar en la pérdida de fluidos de más de 1 litro por hora. Tu cuerpo puede perder más agua de la que puede absorber, dificultando el mantenerse hidratado mientras te ejercitas. La deshidratación también es un proceso acumulativo, lo que hace posible deshidratarse con incluso una rutina moderada si no bebes suficientes fluidos para remplazar los que pierdes diariamente.

Consecuencias

La deshidratación ocurre cuando el cuerpo pierde fluidos en cantidades significantes. Ya que el fluido es perdido a través del flujo sanguíneo y tejidos corporales, ocurre un desequilibrio de electrolitos. Ejercitarse bajo esas condiciones puede tener unas consecuencias que van desde unos leves calambres por calor, a un ataque cardíaco potencialmente mortal. Las convulsiones pueden ocurrir como resultado del desequilibrio de electrolitos, causando unas contracciones musculares involuntarias y una potencial pérdida de la consciencia. Un bajo volumen sanguíneo puede también causar un choque hipovolémico, el cual crea una caída de la presión arterial y disminuye significantemente la cantidad de oxígeno disponible en el cuerpo, haciendo que el ejercicio sea peligroso.

Síntomas

Si demuestras alguno de los siguientes síntomas, deberías evitar ejercitarte hasta que estés apropiadamente hidratado. Los síntomas de la deshidratación leve, que tienen que ser monitoreados cuidadosamente, incluyen boca seca y pegajosa, sed, piel seca, dolor de cabeza, disminución de la orina, mareos y estreñimiento. Si estos síntomas no son tratados apropiadamente, puede ocurrir la deshidratación severa. Estos síntomas incluyen sed extrema, poca o nada de orina, respiración rápida, fiebre, irritabilidad extrema, pérdida de la consciencia, y todo esto requiere una atención médica inmediata.

Prevención

Para evitar la deshidratación, bebe una cantidad adecuada de fluidos varias horas antes del ejercicio para permitir que tus tejidos los absorban. Mientras te ejercitas, mantente en áreas frías y en la sombra si es posible, y lleva fluidos contigo en todo momento. Trata de ejercitarte durante la mañana y tarde en la noche cuando el calor y la humedad están en sus puntos más bajos. Si tu ejercicio dura más de 45 minutos, consume una bebida deportiva que contenga sodio y potasio durante la sesión. Después, tienes que consumir 24 onzas de agua por cada libra de peso corporal perdida para rehidratarte apropiadamente.

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Escrito por marissa baranauskas | Traducido por ana maría guevara