Cómo debería responder el personal de la escuela a la intimidación

Los padres colocan a sus hijos en las escuelas con la confianza de que el personal escolar protegerá a los niños del acoso escolar. Sin embargo, muchas escuelas tienen una cultura de silencio en lo que se refiere a la intimidación. Después de todo, indicar que la intimidación se lleva a cabo en tu escuela sólo empañará la imagen de tu escuela. Sin embargo, éstas tienen la obligación de proteger a sus estudiantes, y los padres deben saber qué esperar de los miembros del personal cuando se encuentran con una situación de acoso.

Qué no se debe hacer

Las situaciones de acoso a menudo se salen de control, simplemente porque las escuelas dejan que se salgan de control. Los miembros del personal, la mayoría de los cuales no están capacitados en el manejo de la intimidación, responden a situaciones de acoso de manera inadecuada. Por ejemplo, el personal puede desestimar la intimidación física entre dos estudiantes varones con la excusa de que "los niños son niños", o podrían juntar al agresor y la víctima, obligando a la víctima a pedir disculpas, y luego limpiarse las manos de la situación. Ninguna de estas acciones resolverá el problema, y en realidad tienen mayor probabilidad de agravarlo. Según Edward Dragan, Ed.D. y autor del libro “The Bully Action Guide” obligar al agresor y la víctima a reunirse y "hacer las paces" se asemeja más a simplemente dejar que el acosador sepa que la víctima "lo acusó", lo que dará lugar a más hostigamiento.

Proporcionar asesoría

El personal escolar debe responder a una situación de acoso enviando a los estudiantes involucrados con un profesional capacitado para tratar con casos de intimidación, por lo general el psicólogo o consejero de la escuela. El consejero debe tratar a cada estudiante por separado. Para la víctima, el asesoramiento puede ayudar a mejorar la autoestima, haciéndole saber que la intimidación no es su culpa. Para el agresor, el consejero puede inculcar la educación del carácter, haciéndole saber que el acoso y la violencia son inaceptables en el mundo real.

Castigo

El castigo de la escuela es útil, ya que le indica al agresor que sus acciones no son toleradas. Al castigar al agresor o los agresores con la detención o suspensión, la escuela permite que el acosador y la familia conozcan que el acoso escolar no es una tema ligero y no se puede disculpar con la excusa de que son "cosa de niños". Esto también muestra a la víctima que no necesita temer al hablar y dejar que se conozcan las situaciones de acoso.

Aumentar el conocimiento

Ya que el principal problema con las escuelas que evitan abordar el acoso es el posible daño a la reputación de la escuela, aumentar la sensibilidad del agresor en la escuela es esencial después de una situación de acoso. El objetivo de un programa de sensibilización sería cortar de raíz la intimidación. Este programa ayuda a proteger a los estudiantes y a la escuela. Esta debe aclarar al personal y estudiantes que la intimidación es intolerable y, en muchos casos, ilegal.

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Escrito por damon verial | Traducido por dayana trillo