¿Por qué no darle sangre de tipo A a una persona con sangre de tipo B?

Tu sangre y la sangre de todos contienen los mismos componentes básicos. A pesar de estas similaridades, la sangre puede ser dividida en distintos tipos. Dependiendo de tu tipo de sangre puede que debas recibir sangre de personas de este mismo grupo. Por ejemplo, si posees sangre de tipo B, recibir sangre de tipo A provocará una peligrosa reacción que puede poner en peligro la vida.

Tipo de sangre y antígenos

Tu tipo de sangre está basado en la composición de tus glóbulos rojos. Los glóbulos rojos poseen proteínas llamas aglutinina unidas a su superficie. Hay dos tipos principales de aglutinina, las cuales son llamadas A y B. Si posees sólo aglutininas A, tienes sangre de tipo A, mientras que si sólo posees aglutininas de tipo B, tu sangre será de tipo B. Hay personas que tienen ambos tipos de aglutinina, y ellas tienen tipo de sangre AB. Algunas personas no tienen ningún tipo de aglutinina, por lo que su sangre se dice que es de tipo O.

Efectos del tipo de sangre al dar y recibirla

Tu tipo de sangre está diseñado para atacar a cualquier cosa que se considere extraña a tu cuerpo. Para los glóbulos rojos, esto significa que tu sistema inmune dispone de anticuerpos que atacarán al tipo de proteína aglutinina que no poseas naturalmente. Si posees tipo de sangre AB, las células tendrán ambas proteínas. Esto significa que puedes recibir sangre de cualquiera, sin importar el tipo de sangre. Las personas con el tipo O, no obstante, sólo pueden obtener sangre de otras personas con tipo O, ya que sus cuerpos disponen de anticuerpos para ambos tipos de aglutinina. Una persona con tipo de sangre A no puede recibir sangre de alguien con tipo B o tipo AB, ya que reconocerán la aglutinina como algo no natural al cuerpo.

Reacción a la transfusión

Si una persona con tipo de sangre A recibe sangre de tipo B, los anticuerpos del receptor atacarán los glóbulos rojos de la sangre donada, provocando que se descompongan. Este síndrome, llamado reacción a la transfusión, puede provocar fiebre, frío, dolores de espalda, enrojecimiento en la piel, desmayos, mareos y orina en sangre. Estos síntomas suelen aparecer inmediatamente luego de que comienza la transfusión, pero en algunos casos, los síntomas no aparecen por varios días. Una reacción a la transfusión es un serio problema, ya que puede provocar anemia, conmociones, falla renal y problemas en los pulmones, los cuales pueden ser letales.

Prevención y tratamiento

Ya que las reacciones al a transfusiones pueden ser tan nocivas, los hospitales tienen mucho cuidado para evitar que una persona con sangre de tipo A reciba sangre de tipo B. Para empezar, el tipo de sangre tanto del donador como del receptor son medidas antes de poder entregar la sangre. Antes de la transfusión se mezclan pequeñas cantidades de la sangre de ambas personas para ver si produce la reacción a la transfusión. Si una persona con sangre de tipo A recibe, por accidente, sangre de tipo B, la transfusión debe detenerse lo antes posible. Pueden utilizarse antihistamínicos y paracetamol para aliviar los síntomas leves, pero puede que deba tratarse al paciente con corticoides y fluidos vía intravenosa para proteger a la persona de un mayor daño.

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Escrito por adam cloe | Traducido por andrés marino ruiz