Daños por caminatas excesivas

La caminata o el senderismo combinan la belleza del aire libre con los beneficios del ejercicio de marchar y trepar, tornándolas como algunas de las formas más populares de ejercicio durante los meses cálidos. Sin embargo, caminar distancias particularmente largas o durante períodos de tiempo extensos genera desafíos únicos y posibles heridas que necesitan ser tenidas en cuenta para evitar tener que terminar antes de tiempo tu caminata. Una acción preventiva sobre la mayoría de los problemas comunes que pueden ocasionar una caminata excesiva permitirá que sigas tu camino para lograr una distancia considerable.

Tipos de caminatas

Generalmente la gente que camina frecuentemente está comprendida dentro de dos grupos. En primera instancia están los caminantes a campo traviesa, o caminantes de larga distancia, que son aquellos que pasan muchos días o incluso semanas consecutivamente en el sendero. Esta aproximación implacable a la caminata puede ocasionar lesiones en los músculos y huesos que son objeto del mismo estrés relacionado con el impacto sufrido día tras día. Estas lesiones son raramente serias, pero resultan habitualmente incómodas. En segunda instancia están los corredores de carreras de aventuras que son aquellos que recorren una larga distancia en un período corto de tiempo, moviéndose muy rápidamente. Cubrir más de 100 millas en menos de 3 días puede ocasionar problemas únicos que superan el impacto de caminar, debido a que el cuerpo está privado del sueño y especialmente estresado. Tu régimen individual de caminata puede estar comprendido dentro de cualquiera de estas dos categorías, así como estarán las lesiones potenciales.

Ampollas

La caminata extensa puede ocasionar serias ampollas debido a la fricción repetida en las suelas de tus pies. Las ampollas son habitualmente heridas carentes de seriedad, pero si no son atendidas pueden infectarse y convertirse en un peligro significativo. Trata las ampollas tempranamente pinchándolas con una aguja esterilizada, drenando cualquier fluido y cubriéndolas con una almohadilla durable o un trozo de cinta adhesiva, para evitar que empeoren y te dejen fuera de la senda. Una ampolla que se infecta puede ser reconocida por la presencia de un color rojizo, inflamación, pus y dolor severo. Hematomas subungueales ocurren cuando la sangre se concentra debajo de la uña del dedo del pie. Para tratar esto, calienta un alfiler o aguja hasta que esté al rojo vivo y suavemente perfora la uña del dedo hasta que comience a drenar.

Dolor de articulación

Los senderos pueden ser difíciles de caminar sin los tobillos vendados. En caminatas más largas, el estrés de mantener un tobillo recto durante varias millas puede ocasionar un dolor significativo. Trata un dolor de articulaciones con hielo y elevando el miembro para aliviar el dolor y la inflamación, y utiliza una cinta de compresión o vendaje elástico para estabilizar la articulación cuando continúes. Dar reposo a las articulaciones doloridas será normalmente suficiente para curar un herida, pero sé cauteloso con las roturas de tendones o fracturas potenciales si el dolor persiste.

Otros daños

Una caminata excesiva genera otros peligros que no guardan relación al impacto de largas distancias. Largas caminatas fuera del hogar te exponen a condiciones dañinas que pueden ser mitigadas con la vestimenta apropiada. Una exposición a luz solar excesiva puede ocasionar quemaduras, que pueden aumentar tu riesgo de cáncer de piel tal como el melanoma. La exposición puede limitarse vistiendo ropas resistentes a los rayos UV con mangas largas y solapas para cubrir tu cuello y orejas. Además, la exposición a mosquitos y garrapatas puede dejarte vulnerable a enfermedades tales como el virus West Nile; vistiendo una gorra con red resistente a los insectos tal como el nylon entretejido firmemente puede limitar tu exposición.

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Escrito por max roman dilthey | Traducido por alejandro schaller