¿Se puede culpar a los padres cuando los niños se portan mal?

Cuando un niño se porta mal, los que le rodean suelen buscar algo o alguien a quien culpar. La tentación de atacar a los maestros injustos, los administradores con poco tacto y los entrenadores irracionales por pedir más de lo que un niño puede ofrecer, es grande. La pregunta más importante que debes hacerte es, ¿son los padres los principales culpables de que sus hijos se porten mal? Observar los diferentes estilos de crianza, problemas y luchas puede ayudar a responder a esa pregunta.

Complejo del mejor amigo

Una de las áreas más difíciles de la crianza de los hijos es encontrar el equilibrio entre ser amigo y ser padre de tu hijo. El padre que quiere ser el mejor amigo de un niño es un padre que evita el conflicto a toda costa. Evitar conflictos con los niños simplemente pone la responsabilidad de la disciplina sobre otros adultos en la vida del niño. Esto crea una situación de "no ganar" para los maestros y otros cuidadores. Tener un plan de crianza puede ayudar. Focus on the Family recomienda a los padres evitar los conflictos antes de que surjan al centrar la atención de sus hijos de manera positiva. Aunque la planificación de cada momento del día de un niño es imposible, dar a tus hijos expectativas claras y plazos para las cosas que quieres que hagan da menos oportunidades para salirse de los límites. Criar a un niño implica tanto amarlo como enseñarle a ser responsable, amable y respetuoso con los demás. Intentar hacer esto evitando conflictos y siendo sólo su amigo es una receta para el mal comportamiento.

Inconsistencia

Los niños están constantemente observando y escuchando a sus padres por áreas de inconsistencia. Los hermanos siempre recuerdan quién consiguió qué y cuándo. No seguir adelante con una disciplina o una recompensa cuando se prometió casi garantiza algún tipo de mal comportamiento. Los niños pueden reaccionar a través de palabras irrespetuosas hacia sus padres, berrinches y otros comportamientos negativos. Cuando esto sucede, están probando la voluntad de sus padres y aprendiendo cómo forzar los límites. Establecer límites y ser coherentes desde el principio es especialmente importante. Cuando los niños pequeños y preescolares saben que sus padres siempre cumplen sus promesas, tanto con recompensas positivas y como con disciplina adecuada, los niños aprenden rápidamente lo que ocurre cuando se sobrepasan los límites. Los límites cambian y crecen a medida que los niños lo hacen, pero la clave es la consistencia si tu objetivo es evitar la mala conducta en tus hijos.

Luchas por el poder

Las luchas de poder son también un gran problema cuando se trata de niños con mal comportamiento, y estas pueden comenzar tan pronto como a la edad de 2 años. Las luchas de poder son la forma de tu hijo de comunicar que sabe que tiene algo de control sobre sí mismo y su destino. Las luchas de poder, especialmente en los niños más pequeños, también pueden ser un mensaje de que tu niño necesita sentir un mayor sentido de pertenencia o importancia. Las luchas por cuestiones aparentemente insignificantes pueden parecer una sorpresa si no estás en sintonía con el estado emocional de tu hijo la mayor parte del tiempo. Ser consciente de su necesidad de madurar y asumir más responsabilidad puede ayudar a frenar las luchas de poder. Pero ser claro acerca de las opciones y las consecuencias es importante. El hecho de que el niño se sienta "inferior" no le da permiso para romper las reglas o faltar el respeto. Entender sus necesidades no es sustituto de la coherencia en lo que respecta a tus expectativas sobre su comportamiento.

Problemas de conducta

La identificación de un problema de conducta en tu hijo en lugar de sus malas decisiones es importante. Los niños con problemas de comportamiento son incapaces de tomar siempre buenas decisiones a pesar de que saben y entienden las reglas de la casa, las reglas de la clase y las expectativas generales tuyas y de otros adultos. Los padres de niños con problemas de conducta pueden haber tratado de obtener la ayuda de los maestros, directores de escuela y amigos sin ver ninguna mejora. Una evaluación formal por parte de un experto en salud mental puede ayudar a determinar la causa de la mala conducta de tu hijo y brindar un plan de tratamiento adecuado en su lugar.

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Escrito por patti richards | Traducido por mar bradshaw