Cómo cuidar de las piedras pómez

Las piedras pómez están formadas por roca volcánica. Son extremadamente livianas y flotan en el agua, según el Mineral Information Institute. Si bien estas piedras se usan en la construcción, en la fabricación de ropa y en el paisajismo, están más estrechamente asociadas al cuidado de la piel. Estas piedras son una herramienta eficaz para exfoliar o para quitar zona de piel muerta o endurecida, en los pies y en las manos. El cuidado adecuado de la piedra pómez prolonga su vida útil y reduce los riesgos de contraer infecciones en la piel.

Nivel de dificultad:
Moderadamente fácil

Necesitarás

  • Cepillo de dientes
  • Detergente líquid lavavajillas
  • Lejía

Instrucciones

  1. Humedece la piedra pómez antes de cada uso. Si la usas cuando está seca puedes dañar tu piel y aumentar la posibilidad de que la piedra se rompa. Siempre debes revisar que no tenga bordes dentados o grietas antes de usarla para quitar los callos o las callosidades.

  2. Enjuágala a menudo mientras la usas para quitar las escamas de las células de piel muerta y para evitar arromarla. Sostén la piedra bajo el agua corriente tibia hasta eliminar todas las partículas sueltas.

  3. Limpia la piedra pómez después de cada uso para eliminar la piel muerta y los demás desechos. Moja la piedra y un cepillo de dientes con agua tibia. Aplica detergente líquido lavavajillas al cepillo de dientes y úsalo para frotar todos los lados de la piedra durante varios minutos. Enjuaga bien la piedra pómez para quitar el jabón, el aceite y la suciedad.

  4. Esteriliza la piedra pómez para eliminar los hongos y las bacterias, con el fin de evitar que se produzcan infecciones al usarla. Hierve la piedra en una olla pequeña con agua durante cinco minutos. También puedes dejarla en remojo en una solución de cuatro tazas de agua y tres cucharadas de lejía durante tres a cinco minutos. Enjuaga bien la piedra antes de usarla o secarla.

  5. Espera a que las piedras pómez se sequen al aire completamente antes de almacenarlas. Si lo haces mientras está mojada, estimularás el crecimiento de los hongos. Coloca la piedra sobre una toalla pequeña y limpia para estimular la circulación de aire alrededor de la piedra. Alternativamente, puedes colocar la piedra al sol para que se seque.

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Escrito por sandra ketcham | Traducido por alejandra prego