Cuestiones sobre sentirse una mamá culposa

Aunque puedes prepararte para convertirte en madre, uno de los elementos que te puede sorprender es la constante culpa que sientes sobre tus habilidades. Ya sea que pienses que deberías estar cambiando a una dieta orgánica, que debes trabajar menos y dedicarte más a la crianza o que te estás comparando constantemente con la súper mamá, ser una madre culposa no te hace nada bien. Ten cuidado con las trampas de la culpabilidad y aleja tus sentimientos negativos para que te puedas concentrar en ser la mejor mamá que puedes ser.

Comparaciones injustas

El problema con la madre culposa es que mucho de eso radica en comparar su debilidad con la fortaleza de otra madre. Puedes ver a una madre que parece que hace todo bien y te preocupa no estar a la altura. Ya sea que sea un extraño en el juego, una buena amiga o incluso un miembro de tu propia familia, compararte con otras madres hace que te sientas culpable cuando parece que son más tranquilas, lindas más creativas y más pacientes de lo que eres tú. Por supuesto, no ves lo que pasa detrás de la puerta cerrada y puedes descubrir que una madre que parezca perfecta tiene sus propios defectos.

Tiempos de cambio

Ya sea que tengas una agenda ocupada, una preferencia para las comidas de conveniencia o cambio de opinión sobre la crianza de los hijos, es casi imposible mantenerse al día. Tiempos milenarios a veces significa que las probabilidades están en contra de las madres, tal como advierte "The Complete Idiot's Guide to a Well-Behaved Child" (La guía completa del idiota para un niño bien educado), y eso puede hacerte sentir como que estás haciendo o no lo suficiente o dejarte preocupada sobre si alguna vez hiciste las cosas bien.

Consejos no solicitados

Aunque la mayoría de la gente trata de ser útil, puede sentirse como un golpe directo cuando un amigo hace un comentario sobre tu niño peleador o tu madre se preocupa sobre por qué a tu hijo no le va mejor en la escuela mientras que te da ideas sobre cómo puede mejorar. Debes decirte a ti misma que estás haciendo lo mejor que puedes y que tener a alguien cuestionando tus métodos no tiene que hacerte sentir culpable.

Lidiar con la culpa

Aprende a dejar los comentarios, acciones y comparaciones fuera de tu espalda. Aunque es definitivamente más fácil decirlo que hacerlo, concentrarte en tu propia familia y tus fortalezas te puede ayudar a abandonar el ruido que te hace sentir como una mala madre. Puede que trabajes diariamente pero tratas de pasar la mayor cantidad de tiempo con tu hijo. Quizás no le des una dieta orgánica, pero te aseguras de que reciba alimento, vestimenta, abrigo y cariño. Aunque no hay forma de nunca sentirse culpable, recuerda que tienes fortalezas como madre. Cuando dudes, pregúntale a tu hijo. Las posibilidades son que no quiera tener otra madre que tú.

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Escrito por kay ireland | Traducido por aldana avale