¿Cuáles son los tratamientos para la candida glabrata?

la Candida glabrata es un hongo relativamente no patógeno que es parte de la flora normal de muchos individuos sanos. No obstante, el uso reciente generalizado de drogas inmunosupresoras y antimicóticas puede llevar a un aumento de la cantidad de infecciones causadas por la C. glabrata. De hecho, según un artículo publicado en la edición de 1999 de Clinical Microbiology Reviews, la C. glabrata es la segunda causa más común de candidiasis después de la C. albicans. Las drogas antimicóticas son el pilar del tratamiento.

Antimicóticos

Los antimicóticos como la anfotrecina B y el azole se usan comúnmente para tratar las infecciones de C. glabrata. La dosis, el modo de administración y la duración del tratamiento dependen del lugar donde se localice la infección y la severidad de la afección. Los pacientes con infecciones invasivas como las de la sangre, los huesos, el corazón, el tracto urinario y el cerebro son tratados con anfotrecina B o fluconazol intravenosos por 48 a 72 horas hasta que la infección esté controlada. Ésto es seguido por una administración oral de las drogas durante 2 a 6 semanas para una completa erradicación de la C. glabrata del cuerpo del paciente. No obstante, según el John Hopkins Point of Care Information Technology Center, las cepas de la C. glabrata muestra una resistencia importante al fluconazol y otras drogas de azole. Los pacientes que son tratados con estas drogas deben ser constantemente controlados para ver la respuesta al tratamiento. La anfotrecina B, por otro lado, puede causar efectos secundarios severos, en especial cuando se administra en forma intravenosa. La caspofugina es otro antimicótico que se puede utilizar, aunque su eficacia para tratar infecciones invasivas no ha sido estudiada en profundidad. Las infecciones en la mucosa por C. glabrata como candidiasis vaginal y esofaguitis son por lo general moderadas y se pueden tratar con antimicóticos orales como clotrimazol, fluconazol, itraconazol, nistatina y anfotrecina B. Las drogas son recetadas por 7 a 14 días, y se toman 2 veces al día. Los antimicóticos también se encuentran en ungüentos y se pueden aplicar en forma tópica para tratar infecciones vaginales y de la piel causadas por la C. glabrata.

Antipiréticos

Las infecciones invasivas de C. glabrata se asocian comúnmente con fiebre, y los antipiréticos, como paracetamol, ibuprofeno y aspirina, se pueden usar para bajar la temperatura corporal. Estas drogas se encuentran en la farmacia sin receta y se pueden usar cuando se necesiten. No obstante, el sitio web de la Clínica Mayo advierte contra el uso de la aspirina en niños menores de 18 años de edad debido al riesgo de desarrollar un serio efecto secundario conocido como síndrome de Reye, que produce inflamación del hígado y el cerebro.

Terapia de oxígeno

Los pacientes con infecciones de C. glabrata en el torrente sanguíneo, los pulmones y el cerebro pueden experimentar también dificultad para respirar. La terapia de oxígeno, que implica la administración de oxígeno a una concentración más alta que la de la atmósfera del ambiente, usando una mascarilla o cánula nasal, se puede usar para dar alivio a las dificultades respiratorias.

Cirugía

El drenaje quirúrgico o la extirpación del tejido infectado pueden ser necesarios para tratar ciertos casos de C. glabrata invasiva como las de las válvulas protésicas. Un artículo de la edición de noviembre de 2006 de Infectious Diseases in Clinical Practice afirma que el tratamiento de la endocarditis de la válvula nativa causada por la C. glabrata no es exitoso incluso después de una semana de terapia antimicótica extensiva y es necesaria la intervención quirúrgica para tratar esta afección.

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Escrito por shamala pulugurtha | Traducido por maria eugenia gonzalez