¿Cuáles son los signos de que alguien se está obsesionando con el ejercicio?

Como el ejercicio es socialmente aceptable y considerado como algo vital, los adictos al ejercicio son mucho más difíciles de diagnosticar que otros adictos, según Kerrie Kuntz, entrenador personal certificado y director general de Fusión Fitness Inc. Determina si tienes algún problema al respecto reflexionando honestamente sobre tus intenciones. Si estás comprometido con el ejercicio, es saludable. Si te has vuelto compulsivo, no es saludable y es posible que tengas que buscar terapia. Ciertos signos pueden constituir una luz roja.

Tiempo excesivo de ejercicio

Si bien 30 minutos de actividad física moderada todos los días te mantienen saludable, si te ejercitas durante dos o tres horas al día, tus parámetros son irracionales. Tal vez eres un fanático de quemar cierto número de calorías o de recorrer una cantidad de millas irreal. Este nivel de ejercicio puede tener un efecto negativo sobre la salud y conducir a lesiones, enfermedades y depresión. Correr cuatro o cinco millas al día está bien, sin embargo, recorrer 20 millas por día, a menos que seas un atleta entrenado es soprepasarse, advierte Andrew Schuth, un entrenador personal de Los Angeles. Recuerda que tu cuerpo necesita tiempo para recuperarse de la actividad física.

Patrones de vida alterados

La mayoría de los deportistas sanos planifican sus sesiones de entrenamiento en torno a sus obligaciones diarias. Si eres un deportista adicto, planificarás tu vida alrededor del ejercicio. Puedes incluso renunciar a tus antiguos intereses porque faltar a un entrenamiento te provoca mucha ansiedad. Si renuncias a eventos especiales, reuniones sociales o a un día en la oficina, a cambio de una sesión de ejercicios en el gimnasio, tu compromiso con el ejercicio está cruzando la línea de la compulsión.

Agotamiento

Si te obligas a hacer ejercicio estando enfermo y lesionado, podrías estar obsesionado. Cuando estás agotado, tu cuerpo te está diciendo que debes disminuir la actividad y debes escucharlo, ya que la fatiga es un signo de entrenamiento excesivo. Kuntz señala que el agotamiento y el dolor físico de los entrenamientos puede provocar cambios de personalidad, lo que hace que estés inusualmente irritable, agitado o verbalmente ofensivo. Puede que estés demasiado cansado para pasar tiempo con los miembros de la familia, incluso con tu cónyuge o hijos. Es posible que te digas a ti mismo que te sentirás mejor una vez que comiences a moverte.

Poco realista acerca de la imagen corporal

Aquellos que están obsesionados con su imagen corporal pueden estar más preocupados por su apariencia que por cualquier beneficio para la salud que puedan recibir del ejercicio. Quienes hacen ejercicio compulsivamente suelen estar preocupados con la apariencia, el peso y la masa muscular, juzgándose y analizándose a sí mismos injustamente. Se basan en la báscula y en la cinta métrica para decirse cuánto ejercicio necesitan. Si te ejercitas por largos períodos de tiempo solamente para perder una libra o una pulgada, estás siendo poco razonable.

Preocupación de la familia

Una señal segura de cualquier adicción es cuando el comportamiento tiene un efecto negativo en tu vida personal. Hacer caso omiso de tus seres queridos o cortar el contacto con amigos para poder ejercitarte son signos de obsesión por el ejercicio. Si la mayoría de tus conversaciones y acciones se centran en la dieta y el ejercicio, tu familia puede expresar la preocupación de que tu vida esté fuera de equilibrio. Incluso podrían preguntarse acerca de trastornos como la bulimia no purgante, en la que te ejercitas al extremo después de comer.

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Escrito por karen lobello | Traducido por tere colín