¿Cuáles son los riesgos de cabecear balones de fútbol?

El cabezazo en el fútbol puede ser un arma hermosa, cuando un jugador como el francés Zinedine Zidane o American Abby Wambach brinca y gira como un salmón para entrar en contacto con el balón y anotar. El fútbol es el único deporte que utiliza la cabeza como una forma de avanzar con el balón. Dada la delicadeza del cerebro humano, surge una pregunta de si la técnica de cabecear es realmente segura para los jugadores. Decenas de científicos deportivos, pediatras y neurólogos han lidiado con la pregunta de los posibles riesgos de cabecear balones de fútbol.

Significado

Un jugador cabecea la pelota un promedio de seis a 12 veces por partido, informa el neurocirujano Alejandro M. Spiotta de la Cleveland Clinic and colleagues en un artículo del 2011, "Cabecear en el fútbol: ¿Juego peligroso?", publicado en la revista "Neurosurgery ". Cuando incluyes sesiones de entrenamiento, el jugador promedio puede realizar miles de cabezazos en su carrera. Mientras que los atletas en el fútbol americano, en el boxeo y en el hockey se exponen al impacto o contacto súbito con la cabeza, los futbolistas pueden tener problemas a partir de una acción menos violenta, pero realizada con bastante frecuencia.

Las conmociones cerebrales

Las lesiones en la cabeza en el fútbol suelen ser las conmociones cerebrales, las cuales no se derivan de cabecear el balón a propósito, sino más bien de un jugador chocando con otro jugador, con el suelo o con un poste de la portería. Esto es porque incluso un balón completamente inflado viajando a 70 mph (112,65 km/h) no es tan duro y perjudicial como, por ejemplo, un codazo de otro jugador. Sin embargo, el 12,6 por ciento de las conmociones cerebrales en el fútbol surgen de cabecear el balón, de acuerdo con un estudio de una investigación de la literatura de Spiotta. Él informa que un segundo estudio a jugadores de fútbol universitarios de Estados Unidos no encontró casos de conmoción cerebral de cabecear a propósito; las conmociones cerebrales surgieron sólo de accidentalmente ser golpeados en la cabeza por una pelota en rápido movimiento.

Lesiones de contacto

Las lesiones de contacto que no sean las conmociones cerebrales pueden ser un riesgo para los jugadores que cabecean el balón, menciona el médico Chris Koutures del Consejo de Medicina Deportiva y Actividad Física e investigadores colegas en un artículo del 2010 en "Pediatrics". Un jugador cabeceando el balón de fútbol, ​​sobre todo si salta en el aire, se convierte momentáneamente indefenso. El codo de un defensor puede estrellarse contra la cabeza, o el jugador que cabecea puede ser tropezado o pateado en su regreso al suelo. La tensión muscular del cuello también puede ser resultado de cabecear el balón.

Los daños a largo plazo

La preocupación de Spiotta y de otros científicos es si el daño a largo plazo puede resultar de cabecear el balón a pesar de una falta aparente de lesiones agudas o de una conmoción cerebral. La atrofia cortical, una enfermedad degenerativa del cerebro que causa progresiva disminución de la visión, podría ser uno de los riesgos. Otra es la encefalopatía traumática crónica, una enfermedad degenerativa que se encuentra en los atletas de la lucha libre, del fútbol y del hockey expuestos a múltiples conmociones cerebrales que conducen a la pérdida de la memoria y a la agresión. Spiotta menciona dos casos de muertes vinculadas con el cabeceo, con la participación del jugador Inglés Jeffrey Astle y Gacemia Hocine de Argelia. En ambos casos, las conmociones cerebrales, al igual que el cabeceo tuvieron un papel importante. Además, Astle jugó en las décadas de 1960 y 1970. Los balones de cuero de aquella época absorbían agua y se hacían más pesados ​​y potencialmente más perjudiciales para la cabeza, el cuello y la columna vertebral cuando se cabeceaba. Los balones sintéticos modernos evitan este riesgo.

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Escrito por rogue parrish | Traducido por erick montesdeoca