¿Cuáles son las consecuencias de una ingesta de líquidos excesiva?

La hidratación suele considerarse como un hábito saludable para alentar. Según las creencias populares, beber agua y otras bebidas no alcohólicas y descafeinadas contribuye a eliminar las toxinas del cuerpo y a mejorar a la salud de la piel, además de promover el bienestar integral. La mayoría de las personas no beben la suficiente cantidad de agua por día, y por lo tanto no experimentan problemas cuando incrementan su ingesta de líquidos de manera brusca. Otras, sin embargo, podrían percibir síntomas potencialmente peligrosos cuando su ingesta líquida se torne excesiva.

Hiponatremia


Las bebidas deportivas también aportan electrolitos.

Todos necesitamos sodio, o sal, para sobrevivir. No obstante, niveles elevados de sodio pueden contribuir a incrementar la presión sanguínea, lo cual, a su vez, acrecienta el riesgo de sufrir un derrame cerebral. De manera análoga, niveles de sodio más bajos que lo normal en tu organismo también pueden incidir de manera negativa en la salud, y podrían ser el resultado de una ingesta de líquidos excesiva. Cuando bebes una cantidad de agua, jugos, bebidas deportivas o de otro tipo mucho mayor de la que los riñones pueden soportar, la relación corporal sodio-líquidos cae en forma significativa. Hiponatremia es el nombre de la afección en la cual no tienes suficiente cantidad de sodio en la sangre, y puede resultar mortal si no se trata a tiempo.

Intoxicación por agua


Bebe una cantidad de líquidos razonable.

La intoxicación por agua es una afección médica que resulta de la hiponatremia, es decir, del desequilibrio entre el sodio y los líquidos del cuerpo. Esta intoxicación puede ser seria, y aún fatal. Los síntomas incluyen micciones frecuentes, náuseas, vómitos, cefaleas y discapacidad cognitiva, por lo general en forma de confusión. Los casos más severos de intoxicación por agua pueden causar la muerte. Los bebés menores de un año que beben cantidades de agua excesivas para su edad, experimentan convulsiones y daño cerebral, como resultado de este tipo de intoxicación. Debido a que los niveles de sodio difieren de manera ligera entre las diferentes personas, la cantidad de líquidos que provoca una intoxicación por agua resulta variable. Intenta limitar la ingesta de fluidos a 64 onzas diarias, con el fin de prevenir los síntomas de intoxicación por agua.

Diarrea crónica


Los líquidos se incorporan no sólo a través de las bebidas, sino también de los alimentos.

Es posible que te hayan aconsejado beber grandes cantidades de agua cuando sufres diarrea, con el objeto de evitar la deshidratación. Esto es verdad hasta cierto punto, ya que pierdes demasiado líquido con rapidez debido a las excreciones fluidas constantes. De todos modos, en algunos casos, beber más agua de lo habitual puede exacerbar la diarrea. Esta afección podría empeorar, ya que el agua no incluye los electrolitos y azúcares que el organismo necesita para reemplazar los que pierdes durante esta enfermedad. Si padeces diarrea por más de dos a tres días, consulta a tu médico. Podría aconsejarte que limites la ingesta de agua, y que agregues algunas bebidas deportivas que contengan electrolitos; o, simplemente, que limites tu consumo integral de líquidos para permitir el descanso del sistema digestivo.

Complicaciones renales


Beber agua en exceso puede conducir a una sobrecarga renal.

Las personas con enfermedad renal crónica pueden experimentar resultados potencialmente fatales a partir de una ingesta excesiva de líquidos, de acuerdo con la licenciada en nutrición Debra Blair, en un ejemplar de julio de 2009 de la publicación "Renal and Urology News". Si los riñones se encontraban afectados de manera previa, y ya tenías problemas con los niveles de sodio, es probable que necesites ajustar la cantidad de agua y otros líquidos que bebes de manera cotidiana, con el fin de reducir el estrés de los riñones. La mayoría de las personas pierden alrededor de 33 onzas de líquido diarias a través de la transpiración, la respiración y la orina. Beber más de 66 onzas, o la cantidad de líquidos que pierdes habitualmente más otras 33 onzas, podría conducir a una sobrecarga renal, que resultaría en complicaciones cardiovasculares. Los líquidos no se encuentran sólo en las bebidas, sino también en las sopas, alimentos congelados, muchas frutas y vegetales, y aún en la carne. El médico podría regular tu dieta para restringir la ingesta alimentaria, y de este modo reducir la cantidad total de líquidos que incorporas.

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Escrito por erica roth | Traducido por sofia elvira rienti