Criretio de diagnóstico Roma para el síndrome del intestino irritable

El síndrome del intestino irritable (IBS por sus siglas en inglés), un trastorno gastrointestinal que afecta al 7 a 10% de las personas, es una importante causa de pérdida de productividad y calidad de vida deteriorada. Mientras que el IBS puede causar malestar abdominal significativo, actividad intestinal alterada, distensión abdominal y otros síntomas, no incrementa el riesgo de desarrollar otros trastornos intestinales o acortar tu expectativa de vida. Según el American College of Gastroenterology Task Force sobre IBS, un solo signo o síntoma no puede utilizarse para diagnosticar con precisión el IBS. Así, el diagnóstico se basa en grupos de síntomas, tales como los criterios de Roma III.

Sin pruebas de laboratorio

A diferencia de algunos trastornos gastrointestinales, como la enfermedad celíaca o la enfermedad de la úlcera péptica, donde las pruebas de laboratorio son útiles para el diagnóstico o manejo, no existe ningún "marcador" bioquímico para el IBS. El médico puede ordenar exámenes de sangre para descartar una base inflamatoria o inmune para tus síntomas, pero estas pruebas son normalmente negativas en las personas con IBS. Porque no existen indicadores fisiológicos para el IBS, las pruebas de sangre de rutina no son una parte de los criterios de Roma III.

Molestia abdominal

Aunque el dolor abdominal es un síntoma inespecífico que podría ser un signo de muchos trastornos intestinales, es el principal criterio de Roma III para el diagnóstico de IBS. El sistema de Roma III no requiere que tengas dolor evidente para ser diagnosticado con IBS. "Malestar", una sensación incómoda que no necesariamente se describe como dolor, es suficiente para el diagnóstico. Para cumplir con los criterios de Roma III, debe haber comenzado tu malestar por lo menos seis meses antes del diagnóstico, y los síntomas deben haber ocurrido en al menos tres días en cada uno de los tres meses anteriores a tu diagnóstico.

Criretio secundario

Porque muchas condiciones causan malestar abdominal, por lo menos dos de los tres criterios de Roma III adicionales deben cumplirse antes de hacer un diagnóstico del IBS. Las personas con IBS normalmente mejoran sus molestias después de una deposición, un cambio en la frecuencia de sus deposiciones o un cambio en la forma de las heces, es decir, las heces son demasiado flojas o demasiado firmes. Si tu malestar ha sido constante durante al menos seis meses, está actualmente activo y se alivia con la defecación o acompañado de un cambio en la frecuencia o en la forma de las heces, se cumplen los criterios de Roma III.

Consideraciones

Muchos médicos aún consideran el IBS un "diagnóstico de exclusión," significa que descartan todas las demás causas inflamatorias, mecánicas o bioquímicas de tus síntomas antes de considerar un diagnóstico del IBS. Esta filosofía es apoyada por estudios que muestran que la prevalencia de IBS varía según los criterios de diagnóstico usados. Por ejemplo, los criterios de Roma III tienden a diagnosticar más gente y un mayor porcentaje de personas mayores con IBS que los criterios de Roma II previamente usados. El médico puede ordenar otros exámenes, pruebas de sangre, endoscopia o colonoscopia, para excluir otras condiciones antes de confirmar su diagnóstico.

Más galerías de fotos



Escrito por stephen christensen | Traducido por marcela carniglia