Criar niños con recompensas y castigos

El enfoque de recompensa y castigo que utilizamos a menudo para criar a las mascotas puede parecer inadecuado para los niños. Algunos padres temen que estas formas de reforzar ciertos comportamientos puedan moldear a los niños en adultos indeseables debido a que las recompensas fomentan la codicia y los castigos hacen que los niños sean temerosos. Sin embargo, sin las recompensas y los castigos, los padres están descartando dos herramientas que pueden ayudar a mostrarle a los niños qué conductas son adecuadas y cuáles son inapropiadas.

Definición de recompensas y castigos

Las recompensas no tienen que ser sobornos y los castigos no tienen que resultar en lágrimas. Las recompensas y los castigos son formas de reforzar ciertos tipos de comportamientos. Los premios pueden ser elogios o el tiempo que pasan juntos. El castigo puede ser una discusión sobre por qué los padres establecen límites y cómo esos límites son por el bien de la protección de los niños. Los padres que no se sienten cómodos dando premios y castigos podrían considerar redefinir estos términos en lugar de renunciar a ambos.

Evitar recompensas y castigos

El problema con el hecho de evitar castigos y recompensas radica en que se carece de otras herramientas para moldear el comportamiento del niño. Las recompensas y castigos alcanzan un sistema que se construye en la evolución del cerebro humano. Un niño que recibe una recompensa o castigo hace la conexión causal, como diciendo: "Yo fui educado en una situación aburrida y recibí elogios de mis padres" o "yo fui grosero e hice que mis padres se molestaran". El cerebro del niño automáticamente relaciona sus acciones a las reacciones de los padres. Por lo tanto, si decides no dar ningún tipo de premio o castigo, estás mostrándole sin querer que sus acciones no tienen consecuencias, según el libro "21st Century Psychology: A Reference Handbook."

Resultados de evitar las recompensas y castigos

Si bien es comprensible que muchos padres deseen liberarse del tiempo, gastos y emotiva lucha al repartir premios y castigos, los resultados de hacer esto pueden ser negativos. En el mundo exterior de la infancia, otros recompensarán a tu hijo por buenas acciones y castigarán las malas acciones. Por ejemplo, los profesores, castigarán la grosería y premiarán la cortesía. Si los padres no hacen lo mismo, los niños recibirán mensajes contradictorios, según "21st Century Psychology: A Reference Handbook". Lo mismo ocurre con los padres que dan diferentes reacciones a los mismos comportamientos. Sin premios o castigos, tu hijo estará detrás de sus compañeros en el aprendizaje de lo que es social y moralmente apropiado.

Buenas recompensas y castigos

La solución a la lucha de decidir si se debe dar recompensas o castigos es comprometerse a sólo dar buenos y útiles premios y castigos. Las buenas recompensas no son sobornos, sino el reconocimiento positivo de un comportamiento apropiado. Una simple expresión de agradecimiento es suficiente. De acuerdo a la investigación del Trinity College Dublin’s Children’s Research Centre sobre los estilos de crianza de los hijos y la disciplina, los castigos no agresivos ayudan a los niños a entender su capacidad para autorregular e interiorizar valores. Por lo tanto, el buen castigo es una forma de reprender a los niños de manera que dejen el comportamiento negativo, sin dañarlo emocionalmente o físicamente. Expresarle a un niño cómo su comportamiento te molesta es adecuado para muchos de los comportamientos, y para los más pequeños, el tiempo de espera podría tener éxito en quitar a los niños de una circunstancia que esté fuera de control.

Más galerías de fotos



Escrito por damon verial | Traducido por dayana trillo