Criar a un niño con familiares que influyen en sus hábitos alimenticios

Enseñar a un niño hábitos saludables de alimentación tiene efectos duraderos sobre su salud. Los padres no son la única influencia. Los abuelos y otros familiares también pueden incidir, sobre todo si el niño está con ellos a la hora de comer. Es probable que los hábitos alimenticios aprendidos en la infancia continúen en la edad adulta y las dietas altas en grasa y azúcar pueden producir problemas de salud, tales como la obesidad y la diabetes. Vale la pena el esfuerzo de comunicar y educar tanto a los niños como a sus cuidadores sobre los principios de una alimentación sana.

Modelos de comportamiento

Mandar a un niño a comer sus vegetales es ineficaz si nadie más los come. Haz que "alimentarse mejor" sea una campaña familiar de modo que puedan dar un mejor ejemplo al niño. Los efectos en la salud podrían tener un gran alcance y proporcionar una calidad de vida más alta y más larga para todos los miembros. Los pequeños cambios son un avance. Remplaza las palomitas y patatas fritas por nueces y frutas secas en el medio tiempo frente a un rápido partido de fútbol . Pide a los familiares que compartan sus mejores recetas de vegetales en la cena y alienta a todos para que prueben.

Forzar a un niño a comer

Nada hace que un niño rechace la comida más rápido que forzarlo. Esta experiencia desagradable va asociada a la comida y podría llevarlo a despreciar ese alimento de por vida. Los miembros de la familia con buenas intenciones tal vez piensen diferente: que los están disciplinando al forzar al niño a sentarse a la mesa hasta que coma sus coles de Bruselas (Brussels sprouts). Recuerda amablemente a este familiar que está sobrepasando el límite impuesto por los padres y que prefieres un enfoque más gentil cuando se trata de la alimentación.

Recompensas de comida

Los abuelos y otros familiares pueden demostrar su afecto con galletas, caramelos y otras delicias. Al restringir estos alimentos se harán más atractivos para el niño y es fácil caer en el exceso cuando los familiares los ofrecen. Habla sobre las limitaciones. Una galleta, después de una comida sana, es suficiente. Anima a los familiares que demuestren su afecto de otras formas, por ejemplo, pasando el tiempo con el niño jugando o enseñándole un truco de cartas.

Hábitos de alimentación sana

El establecimiento de hábitos saludables de alimentación implica repetición. Según Erin K. Eliassen, que escribe para la National Association for the Education of Young Children, es necesario ofrecer de 10 a 15 veces un alimento a un niño antes de que lo acepte. El debería estar expuesto a una variedad de frutas frescas, vegetales, granos, nueces y productos lácteos. El USDA ofrece recetas para niños en su sitio web. Haz que la comida sea una experiencia agradable. Anima a todos a sentarse para comer y compartir una conversación ligera y reforzar el vínculo. La compañía agradable hace que la comida sea más apetitosa. Por último, la información es poder. Comparte datos nutricionales y recetas con los miembros de la familia. Una buena comunicación y el conocimiento compartido promueve una actitud de cooperación y rutinas más saludables para todos.

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Escrito por alice drinkworth | Traducido por gloria soto