Crianza de los hijos y expectativas

Establecer expectativas realistas y apropiadas para el desarrollo de tu hijo puede definir el marco para fijar reglas y límites efectivos. Además, cuando tienes expectativas para tu hijo acordes a sus intereses, habilidades y necesidades de desarrollo, puedes prepararlo para tener éxito en la escuela, de acuerdo con el Proyecto de Investigación Familiar de Harvard.

Expectativas saludables

Las expectativas saludables toman en cuenta las habilidades y talentos de un niño, así como su edad y nivel de desarrollo. Por ejemplo, esperar que un niño pequeño practique piano durante una hora diariamente sin que sus padres se lo recuerden puede no ser una expectativa saludable. Sin embargo, sí lo es para un joven de 16 años que ha mostrado dedicación a sus estudios de música. Además, las expectativas paternales saludables consideran las habilidades innatas de un niño. Si tu hijo tiene limitaciones cognitivas o emocionales, tus expectativas deben considerar tanto sus habilidades como sus limitaciones y capacidad de lidiar con la presión.

Expectativas bajas

Tener expectativas bajas para tu hijo puede causar que nunca logre todo su potencial. Una baja expectativa paterna puede provenir de varias causas, inclusive subestimar las capacidades del niño o permitir que las actuaciones negativas en el pasado afecten tu percepción de su capacidad para tener éxito en el futuro. Aunque establecer expectativas bajas puede significar que tu hijo normalmente cumplirá sus metas, esto no lo protegerá de una decepción porque tal vez nunca sea capaz de explorar todo su potencial.

Expectativas altas

Las expectativas altas pueden ser una espada de doble filo para los niños, explicó el psicólogo Carl Pickhardt, quien escribe para "Psychology Today". Aunque las expectativas elevadas para tu hijo pueden empujarlo a lograr su máximo potencial, también pueden ejercer demasiada presión sobre él sin necesidad. Dicha presión puede llevarlo al agotamiento, a padecer ansiedad, depresión o a desarrollar una relación padre-hijo deficiente. Básicamente, las altas expectativas efectivas retan al niño a salir de su zona de comodidad sin causarle angustia. Los padres pueden facilitar esta experiencia positiva al darle ánimo, apoyo y manteniendo una comunicación abierta.

Refuerzo de las expectativas

Una vez que hayas establecido las expectativas apropiadas en cuanto al desempeño y comportamiento de tu hijo, asegúrate de que sepa lo que esperas de él. Háblale sobre sus metas y tus ideas sobre lo que él puede lograr. Junto con este diálogo, deja bien claro qué consecuencias puede esperar tu hijo si no cumple con las expectativas que tienes. No todas esas consecuencias deben tener la forma de castigo. Por ejemplo, si esperas que tu hijo estudie para todos sus exámenes, pero no lo hace y por lo tanto, reprueba, su baja calificación es una consecuencia natural y puede ser un castigo suficiente. Sin embargo, si tu hijo no cumple con una expectativa de comportamiento, como llegar a casa más tarde de lo permitido, un castigo como el retiro de privilegios puede ser suficientemente disuasivo para posibles comportamientos negativos en el futuro.

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Escrito por anna green | Traducido por carmen maria garcia