Crema casera para la piel a base de leche y manteca

Combina manteca y leche para preparar una crema humectante corporal. Las mantecas más hidratantes y ricas en emolientes provienen de las nueces, como la de karité (shea) y cacao (cocoa). Al elegir un producto de leche para usar, escoge leche en polvo o líquida. No tienes que usar leche de vaca, oveja o cabra. Experimenta esta receta con leche de almendras (almond), arroz o coco (coconut). La cera de abejas permite que la loción cubra por completo la piel y transforme la consistencia de la loción en una manteca corporal.

Nivel de dificultad:
Moderada

Necesitarás

  • 1/4 tazas de manteca de cacao
  • 1/3 tazas de manteca de karité
  • Una cucharada de cera de abejas
  • Una cucharada de aceite
  • Tres cucharadas de leche
  • Cacerola para baño María
  • Aceites esenciales
  • Espátula
  • Frasco de plástico o de vidrio

Instrucciones

  1. Calienta agua en una cacerola para baño María para un hervido suave.

  2. Combina los ingredientes listados arriba, con la excepción de los aceites esenciales. La receta de arriba requiere tres cucharadas de aceite. Puedes usar un solo aceite o combinar diferentes tipos para maximizar el efecto. Algunas opciones de aceites incluyen las de almendras, oliva, girasol y jojoba. Escoge una leche de origen animal, como de vaca, cabra u oveja, o utiliza una leche vegetal como la de coco o almendras.

  3. Derrite los ingredientes lentamente en la cacerola para baño María, agitando frecuentemente con una espátula hasta fundirlos por completo.

  4. Deja que la loción se enfríe durante algunos minutos antes de añadir hasta 10 gotas de tu aceite o aceites favoritos. Éste es un paso opcional que sirve para dar aroma a la loción y añadir propiedades extra a la mezcla.

  5. Decanta la loción en un frasco de vidrio o plástico, y deja que se enfríe por completo antes de usarla.

Consejos y advertencias

  • Los aceites esenciales no son recomendables para mujeres embarazadas, personas mayores y niños pequeños.

Más galerías de fotos



Escrito por nicole carlin | Traducido por pau epel