Cosas que hacer en Tamarindo, Costa Rica

Llamado así por la abundancia de árboles de tamarindo en la zona, Tamarindo da la bienvenida a miles de visitantes al año y sirve como puerta de entrada al estado de Guanacaste, en la parte noroeste de Costa Rica, a 171 millas de la capital, San José. La ciudad ha sido un lugar popular para practicar surf, mucho antes de la década de los 90 cuando las escenas de la clásica surf "The Endless Summer II" fueron filmadas aquí. Hoy en día se ha transformado de una discreta comunidad surfista a una comunidad surfista poco menos discreta dotada de condominios pero todavía con un montón de encanto.

Surf

Fiel a su nombre, a la gran playa llamada Playa Grande se llega por la Ruta 152, la arteria principal que atraviesa Tamarindo. A lo largo de esta carretera, las escuelas de surf se mezclan con los hoteles, discotecas, tiendas de camisetas, spas y restaurantes. Este sitio cercano a la zona de descanso de Playa Grande constituye el lugar ideal para aprender a surfear. Si alguna vez has querido aprender a "pasar el 10 (hang 10)", este es el lugar para hacerlo. La mayor parte de la comunidad de escuelas de surf están a lo largo del extremo norte de la playa de camino a la ciudad.

Playas

La desventaja en Playa Grande, para los bañistas, es que los vientos constantes que surcan las olas hacen incómoda la playa levantando arena mientras intentan tomar el sol. Si tienes un vehículo, dirígete 20 minutos al norte de Refundores. Esta amplia y tranquila playa cuenta con pocas comodidades -aquí no hay sillas de playa de alquiler- pero eso es lo que le da la apariencia de un refugio. A media hora al sur de Tamarindo a lo largo de otro camino de tierra se encuentra Playa Avellanas, una playa bien escondida que los lugareños llaman "Lola", por el restaurante al aire libre del mismo nombre al frente de la estrecha franja de arena blanca. Ve temprano en la mañana antes que se llene y toma una silla de teca. Nadie te molestará si no quieres pedir nada, pero es más que probable que cedas a la tentación y pidas una bebida fría mientras disfrutas de una vista panorámica de las olas.

Buceo

Debido a que Tamarindo no tiene un puerto deportivo, la mayoría de los viajes para bucear y hacer snorkeling zarparán de Playa Flamingo, media hora al norte de Tamarindo. Varios operadores combinan el snorkel con una cena a la hora de la puesta de sol en un catamarán. Normalmente, los cruceros duran aproximadamente cuatro horas y se ofrece la oportunidad a los buceadores con experiencia de arrojarse al agua si los menos aventureros sólo quieren pasar el rato a bordo disfrutando de la vista. Durante el crucero disfruta de una cerveza o vino y fruta local y luego cierra la jornada con una cena a la parrilla mientras contemplas como el sol se hunde en el Pacífico.

Vida salvaje

Los visitantes acuden a Tamarindo desde octubre hasta marzo por ninguna otra razón que para ir de excursión a la playa después de la marea alta, por lo general mucho antes del amanecer, para ver luego de desovar a gigantes tortugas marinas que se abren paso hacia el mar. Uno de los mejores lugares para paseos por la naturaleza y hacer observación de la vida salvaje es el estero de Tamarindo, entre Tamarindo y Refundores. En los alrededores del estuario serás capaz de oír el inconfundible rugido gutural del mono aullador, aunque ver uno puede resultar más difícil. La contratación de un guía mejorará tus probabilidades e incluso podrías ver un ave fragata, una gran garza azul o un gavilán tijerilla.

Pesca deportiva

Si los monos, tortugas y aves que no son lo tuyo, quizás desees pasar un día en las olas a bordo de un bote de alquiler de pesca deportiva. Estos se salen de Playa Flamingo y Tamarindo y parten temprano en la mañana. Se contratan en horarios de medio día, día completo y tres cuartos de día e incluyen el almuerzo. Estos barcos bien equipados cruzan las aguas relativamente poco profundas del Golfo Papagayo buscando marlin, pez vela, sábalo y atún. La temporada del marlin y del atún van de enero a marzo, y la del pez vela, de mayo a septiembre.

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Escrito por greg s. johnson | Traducido por mario francia