Cómo correr cambia tu cuerpo

Más de 26.000 personas se inscribieron para correr el maratón de Boston, en 2011, según la Boston Athletic Association. Correr para una mejor aptitud física o para competir, puede mejorar tu salud y estado físico. Se clasifica como una actividad aeróbica, ya que utiliza gran actividad dinámica muscular, durante un período prolongado de tiempo. Correr de forma regular va a cambiar tu cuerpo por dentro y por fuera.

Reducción de la grasa corporal

El ejercicio aeróbico regular, como correr, quema calorías y puede reducir tu porcentaje de grasa corporal. También verás un incremento en la definición muscular, a medida que disminuye tu grasa corporal. Se estima que el 66% de los adultos estadounidenses tienen sobrepeso o son obesos, según el American College of Sports Medicine, y tienen un mayor riesgo de enfermedad. Para hacer un cambio significativo en la grasa de tu cuerpo, corre o realiza otras actividades de cardio cinco a siete días a la semana durante 30 a 60 minutos. Mantén tu intensidad moderada a alta para el mayor beneficio de tu salud y tu apariencia.

Mejor resistencia muscular

Correr impulsa tu cuerpo como un proyectil, usando las piernas para mantener el cuerpo en movimiento. Tus cuádriceps, isquiotibiales, glúteos y pantorrillas se contraen y se relajan en repetidas ocasiones a lo largo de tu carrera. Este movimiento repetitivo mejora la resistencia en estos músculos, o la capacidad de trabajar durante un período prolongado de tiempo. Mejorar tu resistencia muscular hará que las actividades diarias sean más fáciles de realizar. También mejorará tu estado físico, así como tu funcionamiento.

Fortalecimiento del corazón

Correr es de alto impacto y de alta intensidad. Tu frecuencia cardíaca se correlaciona positivamente con la intensidad de tu actividad. Cuanto más dure el ejercicio, mayor será la frecuencia cardíaca. Tu corazón es un músculo y correr ayuda a fortalecer este músculo. Tu corazón se vuelve mejor y más eficiente en el bombeo de la sangre por todo el cuerpo. A medida que se hace más fuerte, tienes que trabajar menos porque puedes bombear la sangre necesaria con menos latidos por minuto. Esto reduce el riesgo de enfermedad coronaria.

Mejor circulación

Cuando haces ejercicio, la sangre tiene que fluir desde el corazón y los pulmones hacia y desde los músculos que trabajan. Los vasos sanguíneos se dilatan con el fin de llevar más sangre a los músculos que trabajan. A medida que corres, tu cuerpo se adapta para realizar el intercambio de oxígeno y dióxido de carbono más eficiente. También desarrolla más capilares que ayudan en el intercambio de gases. En conjunto, estos cambios mejoran la circulación y hacen que tu cuerpo sea más eficiente tanto en reposo como durante el ejercicio.

Más galerías de fotos



Escrito por bethany kochan | Traducido por sofia loffreda