¿Correr afecta la leche materna?

Dar el pecho a tu bebé regularmente y hacer ejercicio regular son dos formas excelentes para que las recientes madres pierdan las libras de más acumuladas durante el embarazo. Sin embargo, en el pasado estudios clínicos han mostrado contraindicaciones que involucraban la compatibilidad de estas dos actividades sugiriendo que correr al máximo esfuerzo afecta la composición de la leche materna.

Bases para la creencia

Un estudio, ahora desactualizado pero de amplia circulación, publicado en la revista "Pediatrics" en 1992 fue la fuente de gran consternación entre las madres que amamantan y les gusta correr. En este estudio, los investigadores le pidieron a madres lactantes que hicieran ejercicios al 100 por ciento de su ritmo cardíaco máximo. Luego, se solicitó que las madres amamantaran a sus hijos. El equipo de investigación descubrió que los bebés eran más propensos a rechazar la leche de su madres después de un período de intenso ejercicio, sugiriendo que la composición de la leche había cambiado durante la carrera. Sin embargo, los bebés en este estudio fueron alimentados con un biberón por un extraño, no la madre del niño, sugiriendo que los bebés rechazaban el método en el que la leche se presentaba, no en la leche misma.

Ácido láctico

El fundamento fisiológico por el cambio en la composición de la leche de la madre es real. Cuando una persona entrena a nivel aeróbico (el 80 por ciento o más de tu ritmo cardíaco máximo) sus músculos comienzan a romperse. Un subproducto de este proceso es el ácido láctico, que se introduce en el torrente sanguíneo. Debido a que los vasos sanguíneos en las glándulas mamarias son la fuente de leche materna, el ácido láctico en el torrente sanguíneo llega a la leche materna. Correr a una intensidad más baja (bajo el 75 por ciento del ritmo cardíaco de una persona) no aumenta los niveles de ácido láctico en sangre o en la leche materna. No hay evidencia de que el ácido láctico en el suministro de leche impacte de forma negativa en la salud del bebé.

Nueva investigación

Un estudio de 2002 publicado en la revista "Pediatrics" intentó volver a evaluar los temas presentados por el estudio de 1992. En este estudio, se pidió a las madres lactantes que hicieran ejercicio a varios niveles de intensidad, luego que alimentaran a sus bebés utilizando un biberón con leche fresca mientras un consultor de lactancia observaba. Más allá de un pequeño aumento en el ácido láctico entre las madres que habían hecho ejercicios a altas intensidades, ninguna de las madres ni de los consultores de lactancia observó un cambio en la tasa de aceptación de los bebés de la leche materna.

Impactos secundarios en la lactancia

Aunque correr en sí mismo es un hábito que no impacta en la leche de la madre, otros elementos en esta forma de ejercicio sí lo hacen. Por ejemplo, las madres lactantes que pierden demasiado peso debido a su régimen de carrera (más de 4,5 libras al mes) pueden sufrir una caída en su producción de leche, comparado con las mujeres en el posparto, que pierden peso de forma más gradual. Además, la prenda restrictiva que a menudo usan las mujeres que corren (como un sostén deportivo ajustado) evita físicamente que el tejido mamario se expanda, dejando poco lugar para almacenar leche una vez que es producida por el torrente sanguíneo. Unir físicamente los pechos también lleva a conductos bloqueados y mastitis; en esta afección, los niveles de sodio y cloro en el tejido mamario aumentan, dándole a la leche materna un sabor salado. Finalmente, es crucial estar hidratada mientras corres, ya que el agua es la principal materia prima utilizada por tu torrente sanguíneo en la producción de leche.

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Escrito por elizabeth falwell | Traducido por aldana avale