Cómo controlar los sudores nocturnos sin medicamentos o hierbas

Los sudores nocturnos, o los sofocos, como se les conoce comúnmente, son síntomas que las mujeres experimentan en los años previos a la menopausia en respuesta a las fluctuaciones hormonales. El 75% de las mujeres experimentará sofocos, de acuerdo a Johns Hopkins Medicine. Este síntoma impredecible implica un inicio de la sudoración profusa en respuesta a un aumento percibido en la temperatura. Los medicamentos y tratamientos a base de hierbas pueden ayudar a disminuir la incidencia de los sudores nocturnos, pero causan muchos efectos secundarios no deseados. Afortunadamente, hay maneras de controlar la sudoración nocturna sin tener que recurrir a los medicamentos o hierbas.

Nivel de dificultad:
Moderada

Instrucciones

  1. Enfría tu dormitorio. Según Harvard Health Publications, incluso un pequeño aumento en la temperatura corporal puede causar sudores nocturnos y sofocos. Mantener tu dormitorio fresco disminuirá las posibilidades de sentir demasiado calor como para causar esa reacción. Utiliza mantas delgadas en capas para mantenerte cómoda al dormir, de modo que puedas quitar una o dos capas si sientes calor. En los meses de invierno, abre una ventana un poco, si es posible, o baja el termostato de la habitación aproximadamente una hora antes de ir a dormir. En verano, utiliza un aire acondicionado ajustado a una temperatura baja y fresca, o deja las ventanas abiertas para refrescar tu dormitorio.

  2. Evita el consumo de bebidas calientes con cafeína y alcohol, especialmente dentro de las tres horas antes de ir a dormir. El alcohol y la cafeína naturalmente elevan la temperatura de tu cuerpo, lo que puede desencadenar la sudoración nocturna. Beber algo caliente, como un té de hierbas, puede ayudarte a dormir, pero también calentará tu cuerpo, elevando la temperatura. En vez de estas bebidas, bebe agua, jugos o bebidas con azúcar y sin cafeína que estén fríos o frescos, para evitar la sudoración nocturna.

  3. Haz ejercicio; por lo menos 30 minutos de actividad física cinco días a la semana. La University of Maryland Medical Center explica que el ejercicio es beneficioso para disminuir los sofocos. Otros beneficios de la actividad física regular incluyen la mejoría del sueño, pensamiento más claro, disminución del colesterol y la disminución de adelgazamiento de la estructura ósea que ocurre con la menopausia. Esta no es una enfermedad y no requiere de ningún tratamiento, sin embargo, los resultados de la disminución de la producción de estrógeno, tales como los sudores nocturnos, pueden causar trastornos del sueño. Ve a dar un paseo ligero a pie o en bicicleta con la familia y amigos, o nada un par de vueltas para obtener tu dosis diaria de ejercicio.

  4. Aprende y practica técnicas de relajación. La imaginación guiada, el yoga o los ejercicios de respiración profunda son algunas técnicas que puedes probar. El estrés es inevitable, pero puedes aprender a enfrentarlo de manera que no eleve la temperatura de tu cuerpo o tu temperamento. Los métodos de relajación pueden ayudarte a reaccionar menos a la tensión, a ser menos propensa a comer en exceso y a consumir alcohol o cafeína, para mejorar tu estado de ánimo y disminuir la incidencia de los sudores nocturnos.

  5. Deja de fumar. Según Johns Hopkins, las fumadoras tienden a experimentar la menopausia antes que las no fumadoras. Fumar también plantea otros riesgos para la salud, incluidas las enfermedades respiratorias crónicas, enfermedades cardiovasculares y el cáncer. Fumar también puede ser un signo de estrés y, si no se trata, puede causar aumento de la presión arterial, aumento de la temperatura y sudoración nocturna.

Consejos y advertencias

  • Habla con tu médico antes de realizar cambios significativos en tu estilo de vida.

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Escrito por maura banar | Traducido por gloria soto