¿En qué consiste caminar a un ritmo rápido?

La caminata a un ritmo rápido implica ejercitarse a un nivel de intensidad moderadamente rápido con el fin de lograr beneficios cardiovasculares que aumenten la resistencia general y minimicen los riesgos de desarrollar enfermedades del corazón, la obesidad y accidentes cerebrovasculares. Puedes empezar a caminar a un paso acelerado en incrementos de cinco minutos para adaptar tu cuerpo con el movimiento y trabajar gradualmente hasta 150 minutos semanales. Consulta con tu médico ya que no todos pueden utilizar de forma segura las caminatas como una forma de mejorar su condición física.

Velocidad

Caminar a paso ligero consiste en utilizar el paso normal mientras avanzas 3 mph lo más rápido. Si caminas al aire libre, este ritmo naturalmente causará en tu cabello un aspecto de barrido por el viento. Recuerda caminar moviendo los brazos, doblando los codos, erguido con una buena postura y tocando primero el talón con la superficie. Un ritmo rápido es más veloz que el ritmo cómodo cotidiano, pero más lento que correr o marchar, trotar o el ritmo de carreras.

Respiración

Caminar a paso rápido afecta tu capacidad para respirar. Las actividades aeróbicas moderadamente veloces aumentan el ritmo cardíaco durante un período prolongado de tiempo dando como resultado una respiración más rápida. Si tu nivel de intensidad llegó al punto en que necesitas recuperar el aliento, tomar aire o experimentas alguna dificultad para respirar, estás exagerando y es un indicativo de que debes parar inmediatamente.

Habla

Un ritmo de caminata rápida afecta tu capacidad de habla. Con una herramienta de intensidad relativa conocida como prueba del habla, reconocerás si tu ritmo de marcha cae dentro de este rango de intensidad. Comienza a caminar a un ritmo más rápido de lo habitual ya sea por ti mismo o con un amigo. No corras o aceleres tu paso. Después de caminar 10 minutos comienza a hablar. Si puedes mantener una conversación sin cantar, tu ritmo rápido está bien.

Pulsaciones

La frecuencia cardiaca juega un papel crítico en la determinación de si caminas a paso rápido o no. Esto significa aumentar tu ritmo cardíaco durante un período prolongado de tiempo con seguridad y mantener tu ritmo cardíaco dentro del rango de meta. Con el fin de saber si estás caminando a buen paso necesitas tomarte el pulso a través de tu rutina caminata, y utilizarlo como una herramienta de monitoreo. Mide tu pulso manualmente o mediante el uso de un monitor electrónico. Utiliza tu ritmo cardíaco para ajustar el nivel de intensidad y mantenerte dentro del rango de ritmo cardíaco propuesto. Si estás caminando a un ritmo más rápido que causa una aceleración del ritmo cardíaco, tu nivel de intensidad es demasiado alto. Baja el ritmo cardíaco disminuyendo el ritmo para evitar la exageración. Si tu ritmo de marcha actual no aumenta el ritmo cardíaco lo suficiente como para desafiarte, aumenta su intensidad para maximizar tu entrenamiento caminando a una velocidad más rápida.

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Escrito por crystal welch | Traducido por jane laury