Consejos de respiración para el buceo libre

El buceo libre es una forma de buceo que se basa en la capacidad del buceador para contener la respiración, en lugar de usar en un tanque de aire para proporcionarle oxígeno. La mayoría de los buceadores principiantes están obligados a mejorar la toma de aire y la capacidad de suspender su respiración bajo el agua. Este esfuerzo es ayudado por el reflejo de inmersión, una reacción natural que se produce cuando la cara entra en contacto con el agua: el ritmo cardíaco se lentifica para mejorar el uso de sus recursos y del oxígeno. En unas pocas semanas, puedes mejorar tu capacidad pulmonar y las técnicas de respiración bajo el agua.

Calentamiento

Los buceadores no saltan en frío ni llevan a cabo excelentes inmersiones duraderas de buenas a primeras. Antes de cada sesión de buceo libre, es importante calentar los pulmones y la respiración. Para ello, inspira profunda y calmadamente, conteniendo la respiración cuando se llenen los pulmones. Sostén esto hasta que estés un poco aturdido y luego exhala lentamente durante 5 a 10 segundos. Repite esto cinco o seis veces para calentar tu cuerpo para inmersiones más duraderas.

Libera tu ansiedad

Parte de la lucha en el buceo libre es la ansiedad que surge cuando estás bajo el agua. El cuerpo, nervioso de enfrentar la falta de aire, acelera su ritmo cardíaco y consume energía a un ritmo más rápido, temeroso por la falta de oxígeno inminente. Desafortunadamente, este es un problema natural que debes superar con el tiempo. La mejor manera de superar la ansiedad no es buceando bajo, ya que probablemente estás entrando en pánico varias veces y luchando por expulsarte a la superficie. En vez de esto, sumérgete a sólo unos pocos pies de profundidad de donde puedes salir fácilmente. Aguanta la respiración allí tanto tiempo como puedas antes de volver a la superficie. Esto ayudará a acondicionar tu cuerpo para que se relaje en el agua durante un cierto período de tiempo y deje la ansiedad para los momentos en los que realmente necesitas salir a la superficie. Si todavía luchas desde esa profundidad, practica sumergiendo tu cara en el agua mientras flotas y suspende tu respiración cuanto más puedas. Haz esto varias veces hasta que te sientas más cómodo y luego sumérgete más profundamente.

Limita el trabajo de tu cuerpo

Cuanto más rápido gastes oxígeno, más rápido tendrás que volver a la superficie. Una buena manera de reducir al mínimo la carga de trabajo de tu cuerpo es practicar la respiración con el diafragma, sin la ayuda de otros músculos. Algunos buceadores pueden constreñir los músculos de todo el cuerpo, especialmente en el abdomen, el pecho y la espalda, para facilitar o contener la respiración. Sin embargo, estos esfuerzos no hacen más que derrochar energía, lo cual aumenta la necesidad de oxígeno en tu cuerpo. Practica usando tu cuerpo lo menos posible cuando inhalas y exhalas. Eso calmará a tu cuerpo y te proporcionará más oxígeno para mantenerte bajo el agua.

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Escrito por jonathan croswell | Traducido por gloria soto