Consejos sobre el nado de pecho

Las técnicas de brazada de pecho están diseñadas para mejorar la fluidez de tu nado de pecho, así como incrementar tu velocidad y eficiencia bajo el agua. Una técnica incorrecta de brazada de pecho incrementará tu arrastre en el agua y generará más tensión en las articulaciones de tus brazos y tus piernas.

Posición inicial y final

Comienza tu brazada de pecho extendiendo completamente tus brazos y piernas. Tu cuerpo debe quedar paralelo al suelo de la alberca. En esta posición, mantén la cabeza sumergida en el agua y viendo hacia el suelo. Tus brazos y piernas deben permanecer tan cerca como sea posible en esta posición. Desde esta posición, realiza una brazada de pecho y regrese rápidamente a la posición inicia. Con esta postura reduces tu área superficial en el agua e incrementas tu velocidad al nadar.

Músculos abdominales

Puedes usar los músculos abdominales durante la brazada de pecho para incrementar la potencia de tu patada y tu velocidad en el agua. Al comenzar a realizar la brazada de pecho básica, tensa los músculos abdominales cuando estés a punto realizar la patada con ambas piernas. Mantén firmes los músculos abdominales hasta terminar la patada y hayas extendido por completo las piernas. Repite esta acción en cada brazada.

Hombros y cuello

Los músculos de tus hombros y tu cuello pueden ayudarte a impulsarte en el agua e incrementar tu velocidad. Es importante mantener los músculos de los hombros y el cuello relajados durante la brazada. Tensa estos músculos al momento de empujar con los brazos puede evitar que maximices la velocidad y la fluidez de tu brazada. Al jalar los brazos en el agua, relaja conscientemente los músculos del cuello y los brazos para mantener un movimiento suave y consistente.

Posición de la cabeza

Tu cabeza debe mantener un movimiento unificado con tus brazos y piernas al hacer la braza. Conforme avanzas en el agua, apunta tu cabeza hacia el suelo. Cuando salgas del agua pra respirar, trata de no elevar demasiado la cabeza. En lugar de ello, levántala tan sólo lo suficiente como para que tu quijada permanezca tocando el agua mientras respiras.

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Escrito por jason aberdeene | Traducido por eduardo moguel