Consecuencias de la falta de agua

El agua desempeña un papel central en tu salud, ya que lleva azúcar, nutrientes y hormonas a todo el cuerpo, lubrica las articulaciones y ayuda en la eliminación de los desechos. Cada día, el cuerpo pierde una gran cantidad de agua a través de la orina y las heces, así como de la evaporación de la piel. Es necesario reponer las reservas de agua de tu cuerpo consumiendo líquidos y alimentos ricos en agua para evitar la deshidratación, o podrías sufrir una serie de consecuencias para la salud.

Signos y síntomas tempranos

La falta de agua tiene consecuencias rápidas cuando se trata de tus hábitos de baño. Si no estás recibiendo suficiente agua, no tendrás que orinar con frecuencia y, cuando tengas que ir, tu orina será de color amarillo oscuro. Idealmente, debes orinar con regularidad durante todo el día, y debería tener un color amarillo claro. También podrías descubrir que tu boca se siente seca o pegajosa, tienes dificultades para producir lágrimas o que tus ojos parecen hundidos.

Desequilibrio de fluidos y electrolitos

Con el tiempo, la falta de agua también afecta negativamente el equilibrio de fluidos del cuerpo. Tu cuerpo trata de mantener una concentración relativamente constante de electrolitos (minerales que conducen la energía) disueltos en los líquidos corporales. Estos electrolitos juegan un papel clave en la función del tejido, por ejemplo, impulsa el sodio en la comunicación nerviosa, y mantener el equilibrio de electrolitos saludable ayuda a que las células funcionen correctamente. Cuando estás deshidratado, tu cuerpo pierde agua más rápido de lo que pierde electrolitos. Como resultado, se puede desarrollar un desequilibrio electrolítico, lo que provoca una serie de síntomas, incluyendo espasmos musculares, debilidad y latidos cardíacos irregulares.

Problemas con la regulación de la temperatura

El agua desempeña un papel clave en la regulación de la temperatura del cuerpo, asegurando que tu temperatura central se mantenga dentro de un rango saludable, para que las enzimas en las células puedan funcionar adecuadamente. El agua absorbe y disipa el calor creado como un efecto secundario de tu metabolismo y las glándulas sudoríparas sueltan líquido sobre tu piel por el calor, que se evapora para reducir la temperatura de tu cuerpo. La deshidratación dificulta la capacidad del cuerpo para enfriarse por sí mismo, y si estás deshidratado y expuesto al calor durante mucho tiempo, podrías desarrollar un golpe de calor, explica el Medical Center de la Universidad de Maryland. Este recalentamiento puede causar debilidad, dolores de cabeza o mareos, y en casos extremos puede incluso generar convulsiones o la muerte.

Obtener suficiente agua

Necesitas varias tazas de líquido al día para reponer las reservas de agua de tu cuerpo; los hombres necesitan un promedio de 15,5 tazas diarias, mientras que las mujeres necesitan un promedio de 11 tazas, de acuerdo con el Medical Center de la Universidad de Rochester. Aproximadamente una quinta parte de tu ingesta diaria de líquidos proviene de los alimentos, y puedes aumentar tu consumo de agua, al optar por los alimentos ricos ​​en agua, como frutas y verduras. Las cuatro quintas partes restantes provienen del agua y otras bebidas, que pueden incluir las bebidas con cafeína, como el café o el té.

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Escrito por sylvie tremblay, msc | Traducido por sofia loffreda