Cómo congelar tartas de queso sin hornear

Tener tus mejores postres a mano en el congelador ayuda a darte una ventaja cuando tienes invitados inesperados o necesitas un postre rápido. Puedes hacer cualquier tipo de pastel de queso con antelación y guardarlo en el congelador o congelar piezas sobrantes. Un pastel de queso sin hornear contiene quesos suavizados y debe mantenerse frío para evitar que se echen a perder. Aunque el queso se hace mediante la adición de cultivos bacterianos a la leche fresca, algunos tipos de bacterias pueden echar a perder este producto lácteo. Haz un pastel de queso bajo en grasa sin hornear con queso crema y yogur bajo en grasa, y congélalo para disfrutar más tarde.

Nivel de dificultad:
Moderada

Instrucciones

  1. Asegúrate de que el queso se haya enfriado completamente. Incluso un pastel de queso sin hornear puede necesitar ser calentado para permitir que se mezclen adecuadamente los quesos blandos. Deja el pastel de queso cubierto en un mostrador o en la nevera durante una hora para asegurarte de que se haya enfriado completamente. Los ingredientes calientes pueden atrapar el vapor y hacer que el pastel de queso se empape.

  2. Retira la tarta de queso de la sartén y deslízala sobre una pieza de aluminio cubierto de cartón resistente. Coloca el total de la tarta de queso en el congelador durante una hora. Esto ayuda a afirmarla y a que sea más fácil de cortar (si es necesario) y de envolver antes de la congelación.

  3. Corta el queso en porciones individuales para que puedas sacar y descongelar sólo la cantidad que necesitas. También se puede envolver y congelar toda una tarta de queso sin hornear, si estás planeando servir a todos de la misma. El pastel de queso desecongelado no debe ser devuelto al congelador, ya que esto fomenta que se eche a perder.

  4. Deja el pastel entero o porciones del mismo en platos de cartón cubiertos de papel de aluminio. Envuelve todo el pastel en hojas o en varias capas de plástico. También puedes incluir cortes individuales con cuidado, sacarlos uno por uno, envolverlos y sustituir las piezas envueltas en la fuente para mantener mejor su forma. Coloca todo el pastel envuelto, o trozos envueltos y el plato de cartón, en el interior de una bolsa para congelador con cierre de alta resistencia grande.

  5. Sella la bolsa y coloca el lado derecho del pastel de queso en un estante en el congelador. Asegúrate de que la torta tiene un montón de espacio en el congelador y no está dañada por otros artículos que la presionen por encima. Congela hasta por un mes para mantener la calidad y el sabor de la tarta de queso.

Consejos y advertencias

  • Haz mini pasteles de queso individuales en porciones del tamaño de tu propio vaso o en vasos de aluminio para facilitar la congelación, descongelación y servido. Envuelve cada pastel de queso individualmente antes de la congelación.
  • Evita agregar guarniciones o revestimientos de fruta a la tarta de queso sin hornear que tienes la intención de congelar. Añade estos ingredientes cuando se ha descongelado el pastel y esté listo para servir, para mantener su aspecto y sabor frescos.
  • Evita el uso de recetas que requieren de huevos en un pastel de queso sin hornear. Los huevos deben ser cocinados a fondo para evitar la contaminación bacteriana.
  • No dejes la torta de queso a temperatura ambiente por más de una hora. Al igual que otros productos lácteos, el queso blando puede comenzar rápidamente a echarse a perder.

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Escrito por nadia haris | Traducido por susana lópez millot