Cómo congelar sandía fresca

Si bien congelar sandía (watermelon) es poco convencional, es una efectiva forma de evitar que una abundante cosecha o una sandía simplemente demasiado grande se echen a perder. Puedes congelar la sandía y deleitar a tu familia y amigos con un tazón de dulce y colorida sandía durante los fríos días de invierno. Incorpora la sandía a postres o batidos mientras aún esté escarchada, debido a que la fruta tiende a volverse pastosa cuando se la descongela del todo

Está madura

Las sandías firmes y maduras son mucho más sabrosas y retienen mejor su forma al congelarse que las blandas y que aún no han madurado o han pasado su punto de madurez hace mucho. Congelar una sandía que no esté madura no mejorará la calidad de la fruta. Limpia la sandía, luego rebánala a la mitad y retira cuantas semillas puedas. Puedes retirar la corteza y cortar la sandía en trozos, rebanadas o cubos de entre 3/4 y 1 pulgada de lado, o puedes, si lo deseas, congelar bolitas de sandías, de modo que sean uniformes.

Vidrio o plástico

Los contenedores plásticos para congelador suelen ser utilizados para congelar fruta debido a que son baratos, resistentes, se los puede apilar y son difíciles de romper. Puedes optar por utilizar frascos de vidrio, los cuales estarán temperados para soportar las temperaturas extremas. Los frascos de boca ancha son mejores debido a que los de boca estrecha tienden a romperse. Evita los frascos de mayonesa o de salsa de espaguetis, los cuales pueden romperse al ser expuestos a bajas temperaturas.

Agrio y picante

Para congelar sandía no endulzada sólo necesitas empacarla en un recipiente hermético y limpio, con 1/2 pulgada de espacio contra la tapa para permitir que se expanda. Si deseas que las bolas de sandía retengan su forma, puedes colocarlas en una única capa en una plancha para horno forrada con papel aluminio. Coloca la plancha para horno en el congelador hasta que la sandía se congele, y luego transfiérela al recipiente del congelador.

Endulzarla

Puedes congelar sandía ya endulzada para utilizarla luego en postres helados o en batidos. Prepara un almíbar ligero que consista en 1 o 2 tazas de azúcar por cada 4 tazas de agua. Mezcla el azúcar en el agua hasta que ésta esté completamente disuelta y el agua esté transparente, luego enfría el almíbar en el refrigerador. Empaca la sandía en los contenedores y vierte el almíbar por sobre la fruta, utilizando la cantidad suficiente como para recubrirla.

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Escrito por m.h. dyer | Traducido por andrés marino ruiz