¿El congelar alimentos mata las enzimas?

Existen muchos conceptos erróneos respecto a las enzimas en tu comida, tanto en términos de que si te son útiles como que si te afectan. En términos muy sencillos, el congelamiento no mata enzimas en los alimentos, por dos razones. Primero, no están vivas, por ello no se pueden matar. Segundo, el congelamiento no afecta permanentemente la estructura de las enzimas.

Enzimas

Las enzimas no son seres vivos, lo que quiere decir que lo que hagas, no las matará. En su lugar, son proteínas, explican los doctores Reginald Garrett y Charles Grisham en su libro "Biochemistry" (Bioquímica). Juegan un importante papel en los organismos vivos, ya que ayudan a las células a participar en reacciones químicas necesarias. Por ejemplo, tu tracto digestivo depende de las enzimas producidas para descomponer las moléculas nutritivas en tus alimentos. Otra células de tu cuerpo utilizan enzimas diferentes para construir productos y realizar otras reacciones celulares.

Efecto de congelamiento

Existen algunas cosas que destruyen enzimas. Exponerlas a altos niveles de acidez y al calor, por ejemplo, provoca la desnaturalización. Cuando esto le ocurre a una enzima, pierde su forma, convirtiéndola en no funcional. Congelar una enzima tiene un efecto diferente. En lugar de desnaturalizar la enzima, la congelación aparece simplemente para disminuir su ritmo de operación. No existe un efecto permanente en la función de la enzima como resultado del enfriamiento, explica el Dr. A. Meijer y sus colegas en un artículo de 1977 "Histochemistry and Cell Biology" (Histoquímica y biología celular).

Usos de las enzimas

Sin importar el efecto de la congelación, o cualquier otro, en la enzimas de tus alimentos, no usas en realidad enzimas de alimentos. A pesar del hecho de que tus células dependen de las enzimas para digerir los alimentos y desarrollar otras funciones, las células producen sus propias enzimas. No existe evidencia científica para sugerir que necesitan o que inclusive cuentan con un mecanismo que las utiliza, para los alimentos o para otras fuentes suplementarias. Como tal, aunque puedes permanecer seguro de que el congelamiento no afectará a las enzimas en tu comida, no importaría si fuera cierto.

Una excepción

Una de las pocas enzimas suplementarias de las que los humanos se benefician en ciertos casos es la lactosa, la enzima que digiere el azúcar de la leche. Algunas personas no producen suficiente lactosa para digerir productos lácteos, resultando en intolerantes a la misma. Si tú lo eres, puedes tomar lactosa suplementaria para que puedas contar con la habilidad temporal para digerir la lactosa. La actividad de la lactosa no se ve afectada por el congelamiento, significando que hasta las fuentes congeladas de lactosa aún ayudarán con la digestión del azúcar de la leche.

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Escrito por kirstin hendrickson | Traducido por elizabeth garay ruiz