Conducta anti-social y ausencia de remordimiento en niños

Los niños que muestran una conducta anti-social y una ausencia de remordimiento por sus acciones están en un riesgo incrementado de desarrollar un desorden de conducta, un diagnóstico serio que puede llevar a una desorden de personalidad anti-social en la edad adulta. De hecho, de acuerdo con el manual estadístico y de diagnóstico de la asociación psiquiátrica americana, una ausencia de remordimiento es uno de los principales criterios requeridos para un diagnóstico del desorden de personalidad anti-social. No siempre es fácil encarar los hechos, pero es importante tomar acción si tu niño muestra conductas anti-sociales.

Conducta anti-social y desorden de conducta

No toda conducta que parece anti-social es de hecho lo suficientemente seria para garantizar un diagnóstico de desorden de conducta. Por ejemplo, ciertas conductas, como empujar o robar juguetes, son a menudo consideradas normales en el desarrollo de los niños pequeños. Sin embargo, los adolescentes que roban o inician peleas son considerados desviados. La edad del niño debe ser tomada en cuenta cuando se está evaluando una conducta antisocial. Para ser clasificado como anti-social, la conducta del niño debe ser severa y causar un impacto a su funcionamiento y bienestar o afectar el funcionamiento y bienestar de otros. Para alcanzar el criterio para un diagnóstico de desorden de conducta, un niño debe mostrar al menos tres de los criterios de diagnóstico en los pasados 12 meses, con al menos un síntoma en los últimos seis meses, de acuerdo con el sitio de Internet del centro médico Palo Alto.

Signos y síntomas

La conducta anti-social en niños involucra serias dificultades para seguir reglas y una inhabilidad o rechazo para comportarse en maneras socialmente aceptables. De acuerdo con la academia americana de psiquiatría de niños y adolescentes, la conducta anti-social puede dividirse en cuatro categorías principales. La conducta agresiva incluye causar daño a gente y animales, tal como la intimidación, amenazar a otros, pelear o usar un arma. La destrucción de propiedad involucra el daño intencional y deliberado a las propiedades de otros, incluyendo provocar incendios. El engaño, mentir o robar podría ser mostrado por el hurto y entrar a casas vecinas. Las violaciones serias de reglas podrían involucrar romper la ley, romper vidrios o escapar de casa.

Ausencia dde remordimiento y conducta anti-social

Los niños que exhiben una ausencia de remordimiento y no parecen experimentar sentimientos de culpa tienen un riesgo incrementado de desarrollar conductas anti-sociales serias, de acuerdo a un estudio publicado en el 2011 en la revista de psicología anormal. El estudio también encontró en los niños que muestran un grupo específico de conductas, conocidas como rasgos "callosos-sin emociones", que a la edad de 7 años era el más alto riesgo de conducta anti-social y destructiva. Los rasgos "callosos-sin emociones" incluyen una forma persistente de no tomar en cuenta a otros, una carencia de empatía, un afecto emocional reducido y una ausencia de remordimientos por sus errores.

Lo que pueden hacer los padres

Los padres que sienten que sus hijos carecen de remordimientos y muestran una conducta antisocial deben dirigir la cuestión tan pronto como sea posible. Esta conductas pueden empeorar con el tiempo y conducir a un desarrollo de desórdenes serios. Pueden resultar en daños para tu hijo u otros. La academia americana de psiquiatría de niños y adolescentes recomienda llevar a tu niño para una evaluación comprensiva de salud mental por un profesional calificado en salud mental. Es posible que tu niño esté lidiando con otro desorden como el desorden de déficit de atención e hiperactividad (ADHD por sus siglas en inglés) o discapacidad de aprendizaje, que podrían estar afectando su conducta. Un diagnóstico apropiado puede llevar a una intervención y tratamiento tempranos, lo cual puede decrecer las posibilidades de futuros problemas y mejorar la conducta de tu hijo.

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Escrito por ashley miller | Traducido por jorge de leon polanco