Condiciones que causan bajo nivel de plaquetas

Las plaquetas son fragmentos de células pequeñas que se encuentran en la sangre y son responsables de contribuir a la formación de coágulos sanguíneos. Estas liberan sustancias químicas que ordenan a la sangre a que se coagule, así como las mantiene unidas para formar un tapón y detener el sangrado. El recuento normal de plaquetas generalmente varía de 150.000 a 400.000 por mililitro o ml, de sangre. Los recuentos de plaquetas por debajo de los 150.000 por ml de sangre se consideran bajos. Un conteo bajo en plaquetas se llama trombocitopenia y más a menudo es consecuencia de otra enfermedad o como un efecto secundario de ciertos medicamentos.

Disminución de la producción de plaquetas

Con ciertas enfermedades, puede que las plaquetas no lleguen a las cantidades adecuadas. Las plaquetas se producen en la médula ósea por células llamadas megacariocitos. Si una enfermedad afecta a la médula ósea, la producción de plaquetas se puede reducir. Por ejemplo, la leucemia, el linfoma o un cáncer que se ha diseminado a la médula ósea pueden interferir con la función normal de la médula ósea, poblando las células normales con células cancerosas. La anemia aplásica impide que la médula ósea produzca plaquetas, así como otras células de la sangre debido a que las células de la médula se reducen en número o no funcionan correctamente. Otras condiciones de la médula ósea, tales como la mielofibrosis pueden interferir de manera similar con la producción de un número suficiente de plaquetas. La quimioterapia utilizada para tratar el cáncer puede dañar las células en la médula ósea que producen plaquetas. El alcohol puede disminuir la producción de plaquetas también.

Disminución de la supervivencia de las plaquetas

La duración de la vida normal de una plaqueta en la sangre es de aproximadamente una semana. Muchas condiciones pueden causar una disminución en la supervivencia de las plaquetas y dar lugar a trombocitopenia. Las enfermedades autoinmunes y la trombocitopenia inmune pueden causar un bajo recuento de plaquetas. Esto puede ocurrir ya sea durante una infección viral cuando los anticuerpos reaccionan en forma cruzada con las plaquetas y son guiados para destruir o cuando tu cuerpo produce anticuerpos contra tus propias plaquetas por una razón desconocida y son guiadas a la destrucción. Muchos medicamentos, como la quinina, la heparina, ciertos antibióticos, incluyendo la penicilina y las sulfamidas y los medicamentos antiinflamatorios no esteroideos, pueden hacer que el sistema inmune produzca anticuerpos que se combinan con las plaquetas y los guíe a la destrucción. Además, otras formas no inmunológicas en las que las plaquetas pueden ser destruidas incluyen el paso de las plaquetas a través de dispositivos mecánicos, tales como los que se utilizan para transfusiones de sangre, cirugías de bypass o válvulas cardíacas artificiales. Las condiciones que causan una coagulación anormal de la sangre, tales como un trastorno hemorrágico grave llamado DIC, también pueden aumentar la destrucción de las plaquetas.

Secuestro de plaquetas por el bazo

El bazo ayuda a regular la cantidad de glóbulos rojos y de plaquetas en la sangre, así como ayuda a regular el sistema inmunológico. El bazo suele almacenar de 30 a 40 por ciento de sus plaquetas. Sin embargo, si el bazo se agranda, puede retener hasta un 90 por ciento de las mismas, dejando sólo un pequeño número en la sangre. Enfermedades tales como cánceres de la sangre que involucran al bazo o el hígado pueden hacer que el bazo se agrande y secuestre un mayor número de plaquetas desde la circulación en la sangre.

Dilución de las plaquetas

Una causa menos común de bajo conteo de plaquetas es la trombocitopenia dilucional. La dilución de las plaquetas en la sangre puede ocurrir durante una gran transfusión de sangre en el que se reemplaza aproximadamente 1,5 veces tu volumen sanguíneo. Las plaquetas que se encuentran en las unidades de sangre y se utilizan para las transfusiones sanguíneas suelen perder su función después de unos pocos días de almacenamiento. Por lo tanto, la sangre transfundida reemplaza el plasma y las células rojas de la sangre pero no necesariamente las plaquetas que se están perdiendo.

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Escrito por leann mikesh, ph.d. | Traducido por priscila caminer