Comportamientos deseados en los niños

Es posible imaginar a un niño que guarda sus juguetes cada noche, come sus verduras, dice: "Sí, señora" y juega bien con los demás. Aunque tu hijo podría mostrar estos comportamientos, también exhibe comportamientos indeseables, como peleas con otros, quejarse sobre el sabor asqueroso del brócoli y dejar sus juguetes tirados haciendo que corras el peligro de tropezar con ellos en la oscuridad. Es posible ayudar a que tu niño se comporte como deseas.

Moldea el comportamiento de tu hijo

Tu hijo tiene que saber lo que quieres que haga. No es suficiente decir, "No pases". Él necesita escuchar que sigues con: "Quiero que camines a mi lado". Un niño muy pequeño necesita escuchar y comprender instrucciones detalladas, dadas una a la vez. En lugar de decir: "Vete a la cama", dile: "Vamos a cepillarte los dientes. Luego, voy a leerte un cuento. A continuación, voy a meterte en la cama y te quedarás en la cama hasta la mañana". Tu papel como padre es decidir qué comportamientos quieres que tu hijo muestre y luego ayudarlo a entender lo que quieres.

Destaca comportamientos deseados

Probablemente has experimentado decirle a tu hijo algo que pensabas que era muy detallado y específico. Aunque él obedeció y lo hizo, el caos podría haber seguido muy de cerca. Los niños en los primeros grados de primaria necesitan este tipo de especificidad. Se podría pensar que decirle "Toma la leche" y servirle los cereales es suficiente. No obstante, él no sabe que, cuando la leche se deja fuera, se deteriora, por lo que podría haberla dejado en el mostrador, en el que quedó todo el día después de que te fuiste. Necesitaba oír "Pon la leche de nuevo en el estante de la nevera cuando hayas terminado de servirla en tu cereal". Una vez que hayas dicho esto, comprueba si él entiende tus instrucciones.

Reconoce cada comportamiento deseado

Los niños prosperan en el reconocimiento positivo. Tu hijo no es diferente. Cuando encuentras algo que ha hecho bien, señálalo. Esta es una parte clave de la disciplina o de la configuración de tu hijo. La disciplina no significa solo castigarlo cuando ha hecho algo mal, sino que también significa alabarlo cuando hace algo bien. La alabanza no tiene que ser generosa. Un simple, "Aprecio cómo colgaste tu chaqueta y pusiste tus botas bajo el banco" será suficiente. A medida que escuche estos reconocimientos, debería recordar y tratar de hacer más de lo que quieres.

Seguimiento a través de comportamientos no deseados

Tu hijo se portan mal y comete errores. Es un hecho, porque él todavía está aprendiendo sobre el mundo que le rodea. Cada vez que hace algo que no quieres, toma nota de aquel comportamiento para que puedas trabajar en eso con él. Si su comportamiento pone a otra persona en peligro, explícale rápidamente a tu hijo y sácalo de la situación. Lleva a cabo un castigo que ya hayas decidido tan pronto como le digas que se ha portado mal. Si su conducta no deseada no pone en peligro a otros, no respondas a la misma. Quieres extinguir los comportamientos no deseados, como la lucha con un hermano para conseguir tu atención. No quieres reforzar este comportamiento.

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Escrito por genevieve van wyden | Traducido por maría dolores meade