Comportamiento de los niños al ser dados de alta del hospital

La hospitalización puede ser aterradora para todos los involucrados. Para un niño, que puede carecer de la experiencia y los recursos para poner su hospitalización en perspectiva, la experiencia puede sentirse devastadora. Sin embargo, cuando la crisis ha terminado y el niño regresa a su casa, es común para él tener dificultades para reintegrarse a su vida normal. Proporciona apoyo durante todo el proceso de hospitalización, explica lo que se puede esperar en el hospital para ayudar a tu hijo volver a establecer su vida en el hogar.

Regresión

Muchos niños regresan a una etapa temprana de desarrollo cuando vuelven a casa desde el hospital. Dependiendo de la edad del niño, podría experimentar enuresis, ansiedad de separación, aferramiento y el aumento de los temores. Actuar nervioso, quejarse de enfermedades leves y dificultad para expresar adecuadamente las emociones son también comunes.

Pataletas

Algunos niños expresan sus emociones posthospitalarias haciendo berrinches o mostrando ira inapropiada sobre conflictos menores. Otros se vuelven tranquilos y apartados, parecen perder el interés en pasatiempos y relaciones anteriores. Algunos niños comienzan discusiones, mientras que otros se niegan a hablar en absoluto. A pesar de que son frustrantes, estos comportamientos son señales de que tu hijo tiene emociones no expresadas.

Miedos y preocupaciones

Los niños que han estado en el hospital con frecuencia están asustados. Puede ser que se preocupen por la muerte, incluso si la enfermedad o lesión era menor. Pueden tener miedo de causar una recaída o agravar una lesión. Si el procedimiento médico causó cicatrices, pérdida de cabello u otro desfiguración, tu hijo podría preocuparse por cómo se ve. Muchos niños tienen miedo de que su hospitalización los haga diferentes y por lo tanto socialmente inaceptables. Ellos también se preocupan por el tiempo que perdieron en la escuela y se preguntan si van a ponerse al día.

Trabajar las emociones

La hospitalización de un niño es difícil para toda la familia. Trabaja a través de tus propias emociones con un amigo de confianza o un consejero. Necesitas sentirte emocionalmente fuerte para ayudar con éxito a tu hijo. Resiste la tentación de cambiar las reglas o dar a tu hijo numerosos privilegios especiales. Ayúdalo a que regrese a su rutina regular, manteniendo expectativas consistentes. Anímalo a pasar tiempo con la familia y trabajar duro en la escuela. Explica las restricciones de la actividad en términos simples y discute maneras de seguir participando con sus pasatiempos favoritos. Sé paciente y mantente dispuesto a escuchar cuando tu hijo quiere hablar de su experiencia.

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Escrito por lisa fritscher | Traducido por verónica sánchez fang