Comportamiento criminal y antisocial en juveniles

Como el crimen y el comportamiento antisocial están vinculados, los padres que ven un comportamiento socialmente disruptivo en sus hijos deberían tener cuidado de las posibles consecuencias. Los jóvenes con un comportamiento antisocial, si no son frenados a tiempo, comenzarán a involucrarse en comportamientos criminales como adultos. Como padre, debes estar preparado para analizar la raíz del comportamiento rebelde de tu hijo y determinar cómo tomar partido.

Prejuzgando lo que es un comportamiento antisocial

Algunos actos de comportamiento antisocial en la niñez no hacen que un niño sea un psicópata o un criminal. Muchos de los comportamientos que los padres ven como dañinos son comportamientos naturales del crecimiento. Por ejemplo, un niño que sufre el estrés y el dolor de ser molestado por un compañero de clase podría sentir que la respuesta natural es combatir. Esta respuesta en sí no significa que el niño es un antisocial, sólo que no comprende cómo tratar con estos sentimientos. Utilizar el punto de vista de un adulto para juzgar un comportamiento de la niñez a menudo puede llevar a falsas acusaciones de comportamiento antisocial en los niños. Los niños son emocionalmente inmaduros y muchos comportamientos que podrían parecer inapropiados para un adulto desaparecerán cuando tu niño crezca, según un informe llamado "Contribuciones genéticas a la personalidad y al comportamiento antisocial: un informe meta analítico de una perspectiva evolutiva" en "The Journal of Social Psychology" (El periódico de psicología social).

Comportamiento antisocial y crimen en los años de adolescencia

No te preocupes por un adolescente que parece menos obediente hoy de lo que era ayer, es como preocuparse por un oso que duerme demasiado en el invierno: es un hecho de la naturaleza. La evolución lleva a los adolescentes a tomar riesgos porque los ayuda a aprender sobre el mundo social a su alrededor, según el artículo de "The Journal of Social Psychology". Este cambio hormonal algunas veces incluye empujar a los adolescentes a actuar de manera antisocial o a cometer infracciones legales, normalmente pequeñas. Sin embargo, los padres no deberían tomar este cambio natural como una excusa para las acciones ilegales.

Diagnosticando un comportamiento antisocial

Como la mayoría de los niños pasan por la etapa de rebelión y los deja actuar de manera disruptiva, los psicólogos tienden a no diagnosticar a un niño como antisocial. Aunque determinada personalidad a largo plazo puede indicar un desorden de personalidad antisocial en los niños. Si sospechas de que tu hijo podría tener un desorden de personalidad antisocial, busca los siguientes signos: actividad criminal consistente, falta de remordimiento, mentiras repetidas y agresividad impulsiva. Si tu hijo no muestra ninguno de estos signos severos, es más probable que esté en un proceso de crecimiento, lo que te permite intervenir fácilmente sin una asistencia médica o psicológica según el informe titulado "Desorden de desafío por oposición en adolescentes: ¿qué deben saber los consejeros escolares?", publicado en el sitio web de la Universidad de Wisconsin-Stout.

Qué pueden hacer los padres

Si tu hijo está realmente sufriendo de un desorden de personalidad antisocial, consigue ayuda psicológica para él, ya sea del psicólogo de la clínica o de un psiquiatra. Afortunadamente para la mayoría de los padres, algunos comportamientos antisociales e incluso comportamientos criminales no implican un desorden de personalidad antisocial. En este caso, un seguimiento cercano es una de las herramientas clave para que los padres lleven a sus hijos fuera de las acciones destructivas y criminales. El monitoreo es principalmente hacerle preguntas: quiénes son sus amigos, a dónde se dirige, qué planea hacer. Conociendo lo que hace tu hijo cuando no está contigo y estableciendo límites en lo que puede hacer, con quién puede salir y a dónde puede ir, tendrás más control si entra en ambientes que podrían llevarlo a un comportamiento peligroso.

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Escrito por damon verial | Traducido por sebastian castro