Cómo usar el aloe vera para limpiar la piel

Escrito por Elizabeth Chaplin
El aloe vera es un ingrediente magnífico para añadir a tus jabones faciales hechos en casa.
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Es probable que estés acostumbrado a embadurnarte gel de aloe vera sobre tu piel después de haber recibido una quemadura de sol muy grave. Pero ¿sabías que sirve para otro propósito además de aliviar el dolor de la piel? Éste es un emoliente, lo que significa que hace maravillas para calmar y suavizar tu piel. Esto, combinado con sus propiedades curativas, lo hace un ingrediente ideal para agregar a tu jabón facial hecho en casa. Si quieres una piel suave y libre de acné, el gel de aloe vera deberá estar en tu lista de compras.

Jabón facial para uso diario

Para un jabón facial de uso diario, el aloe vera es un ingrediente clave. Mezcla 1 cucharadita de gel de aloe vera puro -- asegúrate de que sea 100 por ciento puro -- con 1/4 de taza de astringente de Hamamelis, 10 gotas de aceite de árbol de té y 3 gotas de aceite de lavanda.

Aplica suavemente el jabón sobre todo tu rostro con las yemas de tus dedos, trabajándolo con movimientos circulares. Si sólo deseas limpiar algunas partes simplemente colócalo sobre las áreas problemáticas.

Deja que el jabón asesino de granos, actúe de 5 a 10 minutos y tenga buenos resultados. Luego enjuaga tu rostro con agua tibia e inmediatamente aplica un humectante sin grasa. O si lo deseas, puedes ponerte un poco de gel de aloe vera sobre toda tu cara para hidratarla.

Lava tu rostro por lo menos dos veces al día -- una vez por la mañana y una vez antes de irte a dormir -- para mantener tu piel tersa y rechinando de limpia.

Mascarilla facial

Mezcla 1 cucharadita del gel de aloe vera con una yema de huevo -- no el huevo entero -- y un poco de miel que hayas calentado ligeramente en el microondas. Mézclalo muy bien hasta que la mezcla esté suave.

Vierte 1 cucharada de leche en polvo hasta que tengas una pasta espesa. Intenta sacar todos los grumos para que la mezcla se esparza bien y lisa sobre tu piel.

Esparce la pasta sobre todo tu rostro -- evitando tus ojos y tu boca -- hasta la línea de tu cabello. Deja la mascarilla de 15 a 30 minutos para un súper poder de limpieza.

Enjuaga la mascarilla con agua tibia y aplica inmediatamente después un humectante sin grasa.