¿Cómo evitar que mis muslos se irriten por friccionarse entre sí?

Escrito por Kimberly Caines
Para mantener el sudor a raya, procura trotar durante la tarde o la mañana en que la temperatura del ambiente es más fresca.

Los muslos agrietados y con irritación son comunes en los atletas y en las personas con obesidad. Cuando los muslos se rozan constantemente entre sí o en contra de la ropa, tu piel puede irritarse, enrojecerse y descarnarse en la superficie. Como consecuencia, se experimenta una sensación de ardor intenso que hace que sea incómodo continuar con la actividad que causa la molestia. La humedad, la lluvia o la sudoración excesiva puede empeorar el estado de la piel, de la misma manera en lo hace la ropa muy holgada o mal ajustada. Para evitar este problema, corrige el ajuste de tu ropa y protege la superficie de tu piel.

Aplica un producto en gel para prevenir las rozaduras en las zonas propensas a la irritación. Como alternativa, prueba a usar vaselina, crema para la dermatitis del pañal -de la que se usa en los bebés- o una capa de talco. Estos productos crean una barrera en tu piel que la protegerán de la fricción que causa el dolor y las heridas.

Usa pantalones ceñidos de fibras naturales o sintéticas, ya que estos mantendrán el sudor lejos de tu piel y permitirán que el aire circule. Evita la ropa suelta con telas que no se ajusten o que tengan costuras obvias que se froten en contra de la piel. Como alternativa, toma unas pantimedias, córtalas por encima de la rodilla y úsalas debajo de tus pantalones habituales. Las pantimedias ayudarán a que tus muslos se deslicen suavemente en el punto donde suelen frotarse.

Toma agua para mantener tu cuerpo hidratado, ya que la piel deshidratada es propensa a irritarse y a agrietarse. Al hacer ejercicio, bebe un poco de agua antes, durante y después de realizar tu rutina.

Si tienes sobrepeso, intenta rebajar un poco. De este modo, tus muslos perderán volumen y serán menos propensos a friccionarse entre sí.