Cómo ayudar a un niño con trastorno bipolar

Escrito por Dan Richter
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El trastorno bipolar es un trastorno depresivo que afecta entre un 1 y un 3 por ciento de niños de la población general, según el Dr. Mani Pavuluri, director del Programa Pediátrico de Trastornos del Estado de Ánimo en la Universidad de Illinois-Chicago. Los síntomas del trastorno bipolar incluyen profundos cambios de felicidad extática a la depresión profunda, así como la irritabilidad, la rabia inexplicable y los frecuentes cambios de humor. Se pueden tomar varias medidas para lidiar con la enfermedad y ayudar a tu hijo.

Edúcate y enséñale a tu niño sobre la enfermedad. Cuanto más sepas sobre esto, tendrás mayor capacidad de ayudar a tu niño a controlar su medicación y de reconocer los signos de un episodio bipolar. Consulta con un médico o un psiquiatra para que tu hijo tenga un diagnóstico formal. Pregúntale al médico o psiquiatra sobre cómo conseguir literatura informativa sobre el trastorno y las cosas que puedes hacer para ser un mejor padre de un niño bipolar.

Mantén un horario estricto de la medicación de tu hijo. Si tu hijo es diagnosticado correctamente, lo más probable es que se le dé una receta para ayudarle a equilibrar sus estados de ánimo. Asegúrate de que tu hijo tome sus medicamentos a la misma hora todos los días como se prescribe para ayudarle a que sus síntomas desaparezcan.

Mantén un horario constante de sueño para tu hijo. La privación del sueño y los ciclos de sueño irregulares son conocidos por lanzar las emociones fuera de equilibrio y hacer que los síntomas del trastorno bipolar empeoren. Trata de que tu hijo vaya a la cama a la misma hora cada noche y que se levante a la misma hora cada mañana. Asegúrate de que esté recibiendo por lo menos ocho horas de sueño.

Regula el uso de estimulantes como la cafeína y el azúcar. El exceso de cafeína o azúcar pueden afectar el humor de tu hijo y los niveles de energía e incluso provocar un episodio maníaco. Ten cuidado al darle a tu hijo cualquier medicamento adicional para un resfriado o alergias. Lee la caja de cada medicamento antes de dársela a tu hijo para ver si puede interactuar de forma segura con la medicación para el trastorno bipolar.

Pídele a tu hijo asistir a las sesiones regulares de tratamiento con un terapeuta con licencia. Encuentra un médico o terapeuta que se especialice en el trastorno bipolar o trastornos del humor en general y que tu hijo lo vea en una base regular. El médico o terapeuta puede ayudar a tu niño a aprender a lidiar más con su enfermedad.

Ten paciencia y comprensión con el niño. Recuerda que tu hijo no está actuando de esta manera por su propia voluntad, sino más bien como una consecuencia del trastorno bipolar. Evita enojarte o molestarte con tu hijo si él está teniendo un episodio bipolar y nunca lo culpes de tener el trastorno. Tales comentarios hirientes pueden afectar negativamente a los estados de ánimo de tu hijo y su temperamento y evitará que confíe en ti.

Debes estar ahí disponible para tu niño emocionalmente. Sufrir un trastorno bipolar puede generar un cambio de vida, incluso traumático para un niño o adolescente. Apoya a tu hijo dándole tu hombro para llorar, dándole consejos y palabras de ánimo al estar ahí presente para escuchar sus temores y preocupaciones.

Consejo

El trastorno bipolar tiende a ser diferente en niños que en adultos. Los niños a menudo se presentan con estados de ánimo que tienen elementos de la manía (un estado de ánimo elevado, expansivo o irritable) y la depresión, al mismo tiempo. Los síntomas de este trastorno pueden ocurrir en cualquier momento. Podría comenzar en la infancia, pero los síntomas pueden no aparecer hasta más tarde en la niñez, la adolescencia o la edad adulta temprana. Iniciar un plan 504 o IEP en la escuela involucrará algunas reuniones del equipo con el personal escolar. Recuerda que tú eres un miembro importante del equipo en el desarrollo de un plan 504 o IEP. Tu opinión es importante y debe ser tomada en serio por el personal de la escuela.

Advertencias

Conseguir un diagnóstico correcto puede ser muy difícil. Una de las razones es debido a que la enfermedad puede ser diferente en niños que en adultos. Otra razón es que muchos niños pueden tener síntomas de más de un trastorno, como el trastorno obsesivo-compulsivo, trastorno negativista desafiante, trastorno de la conducta o de un trastorno por déficit de atención con hiperactividad.