Comidas nocturnas y digestión saludable

Tus hábitos alimenticios regulares influyen en tu metabolismo, lo que a su vez tiene un efecto en la digestión de los alimentos. Cuando comes más o menos de lo normal, se disparan cambios temporales en tu tasa metabólica. Las personas delgadas, por ejemplo, aumentan su metabolismo cuando comen en exceso, y las personas obesas ralentizan el suyo cuando están a dieta. También controlas tu tasa metabólica a través del ejercicio y el mantenimiento de un horario regular, y digieres los alimentos de manera menos eficiente cuando comes en momentos en que tu metabolismo es lento.

Comer según tu horario

Algunas personas llevan un horario inusual. Si trabajas en el turno noche, el tiempo que pasas durmiendo durante el día es la hora a la que tu metabolismo entra en un estado de reposo. Podrías tener el equivalente a un desayuno tarde en la noche, y comer tu almuerzo y cena mientras otras personas están durmiendo. En estas condiciones, debes mantener las comidas regulares nocturnas para promover un sistema digestivo saludable. Sin embargo, si duermes de noche y te levanta por la mañana, comer en la noche te expone al aumento de peso, indigestión y otras consecuencias desagradables.

Cuando tu metabolismo funciona mejor

Tu metabolismo comienza a disminuir por la tarde y sigue disminuyendo a través de la noche. Es necesario dar un impulso a la mañana, por lo que es bueno comer un desayuno completo y equilibrado rápidamente después de despertarse. Mantén tus hábitos alimenticios de la mañana consistentes y tu metabolismo también se mantendrá constante. Tu tasa metabólica se ralentiza cuando te salteas las comidas y, con el tiempo, te expones a una digestión no saludable y al potencial aumento de peso.

Concentrarse en el desayuno

Comienza con el desayuno y mantén hábitos alimenticios saludables consistentes durante todo el día. Comer el desayuno dentro de las dos horas de haberte despertado frena tu apetito para más tarde y disminuye el deseo de comer en exceso. Tu metabolismo se acelera cada vez que comes, pero promueves una digestión normal y más saludable dándole raciones más pequeñas con más frecuencia. Espacia tus comidas y meriendas de cuatro a cinco horas entre sí para evitar que tu tasa metabólica caiga demasiado durante el día, y para evitar comer en exceso debido a la sensación de hambre.

Superar los antojos nocturnos

Privas a tu cuerpo de combustible al dejar de comer después de la cena, y esto puede causar antojos antes de acostarse. También puede ser que te despiertes durante la noche para encontrar que se te antoja un bocadillo, pero este no es el momento ideal para comer. Trata de beber un vaso de agua en lugar de comer algo. Esto te dará una sensación de plenitud y quizá calme tu antojo. Si necesitas más ayuda, corre la cena una hora para retrasar la aparición de tus antojos. La fibra insoluble mantiene la sensación de saciedad por más tiempo. Las hortalizas de hoja son una buena fuente de fibra insoluble, por lo que puedes incluirlas en tu cena. Si todavía eres víctima de los antojos nocturnos, puedes satisfacerlos con bocadillos bajos en calorías, como el apio o las galletas de arroz.

Indigestión

Comer por la noche es una de las causas de la indigestión. Si experimentas esta molestia, toma las medidas necesarias para evitar comer después de la cena. Otros factores intensifican o empeoran tu indigestión, y podrían causar gases incómodos y vergonzosos también. Cuando comes la cena, mastica con la boca cerrada. Come de a bocados pequeños y mastica a fondo. Evita los alimentos condimentados o picantes en esta comida y pasa tiempo relajado después de comer.

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Escrito por rob callahan | Traducido por mar bradshaw